SOCIEDAD “EL ANALGÉSICO DE LA POLÉMICA”

Cuestionan un comercial por sexista y discriminatorio

El jingle que le canta “será porque te vino” a una mujer que se queja reabre el debate del rol femenino en el campo publicitario.

PERFIL COMPLETO

Foto:Captura Web

“Será porque te vino, será porque te vino…”. Muchas veces, en publicidades, un jingle pegadizo marca la diferencia. Pero en esta oportunidad, el coro masculino que le repite estos versos a una mujer fastidiada provocó una polémica sobre los estereotipos femeninos respecto de la menstruación. “No hay una sola mujer que no me haya dicho que la publicidad le parecía una porquería, insoportable, discriminatoria, peyorativa, machista o estúpida”, escribió Andrea D’Atri, de la agrupación de mujeres Pan y Rosas en su blog.

El spot de Ibuevanol Forte en cuestión muestra el día de una mujer que se enfrenta a un vecino ruidoso, a una suegra que la juzga y que a cada queja enfrenta a un coro masculino que repite: “Será porque te vino…”. Finalmente, la mujer señala que sólo tenía un dolor de cabeza.

“La idea es que a las mujeres nos molesta la creencia machista de que cuando tenemos un mal día es porque estamos en esos días –explica Romina Román, del laboratorio GSK, productor del fármaco–. Por eso, el comercial muestra a un grupo de hombres y la protagonista dice: ‘Sacame al coro de acá que no me vino nada, lo único que me vino es el dolor de cabeza, dame un IbuForte y ya está’. Es un guiño de mujer a mujer: nos reímos de esa creencia porque sabemos que no es cierto”.

“Es ridículo, lo que hace este comercial es reforzar el estereotipo –dice la filósofa Diana Maffía–. El error del coro no es su estribillo, sino su diagnóstico”. Maffía discute los parámetros sociales de la ciencia médica: “Si se toma el cuerpo masculino como parámetro, las mujeres son una desviación. Se piensa esa diferencia como ‘locura’. Eso aducían los opositores al voto femenino en 1949: ‘¿Cómo va a votar una mujer, que una vez por mes se vuelve loca?’, decían. El estereotipo sobre la mujer está instalado en la publicidad: cualquier particularidad del cuerpo femenino es una anomalía, y la normalidad la marca la testosterona”.

“Es sexista –afirma Esther Díaz, especialista en Foucault y los dispositivos de poder de nuestra sociedad–. Si no fuera un dolor de cabeza, entonces el coro estaría justificado. Me remite a la vergüenza que debía tener la mujer por la menstruación, al castigo del dolor al parir los hijos. El estereotipo abarca mucho del campo publicitario. Los comerciales de yogur se dirigen hacia las mujeres, como si fueran las únicas que tienen estreñimiento. Son resabios de nuestros mitos fundantes, originados en el desprecio a tocar a la mujer que menstrúa, en la regulación del sexo en esas instancias. Hoy, ese aparato para dominar a la mujer está hipersofisticado y se manda con música pegadiza en lugar de esos primeros registros machistas de las tres religiones monoteístas”.

“Es un comercial que produce rechazo –explica D’Atri–. Pero no desentona con el conjunto de los esquemas publicitarios, en los que los productos de limpieza están dirigidos a la mujer. Acá se le da lugar a esa respuesta estereotipada, en forma de burla, que las mujeres escuchamos cuando menstruamos, un hecho vivido con culpa durante siglos”.

Los jingles a veces introducen ideas que se expanden en el campo social. Se nutren de las sociedades y producen debates. Como en este caso. Tal vez sea uno de los roles sociales de la publicidad.



Diego Rojas