SOCIEDAD INSTITUTO ANTONIO PRÓVOLO

Curas abusadores de Mendoza: serían más de 60 las víctimas

El Arzobispado de esa provincia suspendió en las últimas horas a los dos religiosos involucrados, uno de ellos tenía denuncias por pedofilia en Italia.

Hogar Antonio Próvolo en Mendoza.
Hogar Antonio Próvolo en Mendoza. Foto:Facebook

La Justicia de Mendoza detuvo a cinco personas acusadas de abuso de menores en el instituto Antonio Próvolo para chicos hipoacúsicos, ubicado en Luján de Cuyo. Se trata de dos curas y tres empleados del lugar.  El fiscal del caso logró recabar casi 20 denuncias de familiares de los menores, pero estima que ese número puede crecer a 60. El arzobispado de la provincia decidió suspender a los religiosos, mientras que El Vaticano les inició "un proceso canónico".

El caso. La senadora del radicalismo Daniela García fue la encargada de realizar una denuncia ante la justicia, luego de conocer en un acto a un joven hipoacúsico que se le acercó para contarle lo que ocurría en la institución. Tras ello, la legisladora decidió intervenir, lo que disparó el inicio de una investigación, según consignó el medio Diario Uno. La causa cayó en manos del fiscal Fabricio Sidoti quien dio la orden para tomar las primeras medidas y las declaraciones de las víctimas, en las que participaron psicólogos e intérpretes al tratarse de chicos sordomudos que se comunican por señas

A partir de esto, se ordenó detener a tres personas en primera instancia al cura italiano Nicolás Corradi (de 82 años), al argentino Horacio Corbacho (56) y a un hombre que también cumplía funciones allí y que es hipoacúsico. Para las autoridades judiciales esta persona es imputable, es decir, tiene plena consciencia de los hechos ocurridos. Luego se prosiguió a la detención de otros dos empleados. 

Un dato importante es que Corradi tiene antecedentes de denuncias de abuso sexual a niños, también hipoacúsicos, desde 1984, en Verona, Italia. En esa ocasión, su caso fue presentado por una red de víctimas en Washington, y para encubrir sus aberrantes actos, fue trasladado a la Argentina.

Cómo actuaban. Algunos estudiantes regresaban a sus casas todos los días y otros residían allí. Las víctimas eran los chicos internados, de entre 5 y 12 años, hijos de familias con escasos recursos o que venían de lugares alejados, incluso de otras provincias. Los delitos que se investigan son violaciones, manoseos, maltrato físico a varones y nenas, tanto de parte de los curas como de las monjas del lugar. Si bien son cerca de 20 los casos denunciados, para el fiscal el número de víctimas puede llegar a 60, de acuerdo a los testimonios recogidos. La mayor cantidad de abusos se produjo en los años 2007, 2008 y 2009. Pero en los últimos días, también aparecieron testimonios recientes.

Respuesta de la iglesia. Al salir a la luz el aberrante caso, el arzobispado de la provincia emitió un comunicado al respecto para ponerse al servicio del esclarecimiento de esta causa."Nos entristecen e indignan dichos sucesos", sostienen en el texto. “Apenas conocida la noticia de estos sucesos fueron informadas las legítimas autoridades del Instituto (que es de Derecho Pontificio), quienes deberán iniciar el debido proceso canónico establecido por la Iglesia para estos delitos denunciados” agregan.

Mediante un escrito, decidieron suspender a los dos curas detenidos y dispusieron a su vez que dejar sin efecto "todo tipo de actividad pastoral en el predio del Instituto Próvolo”.

"Con toda contundencia rechazamos cualquier acción de abuso contra menores y vulnerables o cualquier tipo de abuso, por considerarlo un grave delito humano, contrario a la fe y más aún cuando el abusador sea clérigo", continúa el texto donde dicen querer "contribuir para que, con toda transparencia, puedan esclarecerse los hechos y colaborar en el acompañamiento de los afectados".

Marcha. El viernes cientos de personas, entre ellos familiares y amigos de las víctimas, se congregaron en una marcha para pedir justicia por los menores. Bajo la consigna "Ni un abuso más", los manifestantes realizaron críticas al Gobierno y a la Iglesia y pidieron "justicia para los niños" y "perpetua" para los involucrados.