SOCIEDAD ANTES DE SU TRASLADO A COSTANERA NORTE

Denuncian que la estatua de Colón tiene daños irreparables

Permaneció más de dos años recostada sobre una tarima de madera y se usaron productos no convenientes para su restauración.

Foto:Cedoc

A una semana de la inauguración oficial de la estatua de Juana Azurduy, que se colocó en el lugar de donde fue removido el monumento a Cristóbal Colón, detrás de la Casa Rosada, la figura del marino genovés aún permanece en la Plaza España a la espera de ser trasladada a su nuevo emplazamiento en Costanera Norte. Esa operación, sin contar los trabajos de emplazamiento, costará unos 25 millones de pesos al gobierno nacional.

Y sus condiciones distan de ser las ideales: tras permanecer más de dos años recostada sobre una tarima de madera y de la utilización de productos no convenientes para su restauración, en la figura se pueden observar papeles pegados, marcas de las eslingas que sujetaban a la figura cuando fue bajada de su pedestal, además de diferentes manchas en el dorso.

Eso denuncian los vecinos agrupados en la ONG Basta de Demoler y Marcelo Magadán, un arquitecto especialista en restauración de monumentos históricos. “En el ruedo de la capa y pies de Colón se observan hojas de diario adheridas con un producto que oscurece la superficie del mármol”, señala Magadán a PERFIL. Según el experto, es una clara señal de que se habría empleado alguna resina para consolidar o fijar partes de la obra que alteró la superficie. “Esta situación también se da en la base de la escultura. En ese lugar, además, se percibe que la superficie –antes blanca–, está amarillenta. De acuerdo a los productos empleados, las manchas podrían ser irreversibles”, agrega.  

Respecto a las manchas en el dorso de la estatua, por la ubicación relativa de las mismas, coincidirían con los puntos donde el mármol estuvo en contacto con los tacos de madera que sirvieron de apoyo durante casi los dos que permaneció acostada sobre el piso. “Además había otras, de color naranja, en los brazos, producto del roce de las eslingas empleadas en los movimientos”, detalla el arquitecto.

Tanto para el arquitecto como para la ONG Basta de Demoler, que presentó varios amparos para evitar el traslado de la pieza artística de Zocchi, el desguace del conjunto escultórico fue “innecesario”. “Se podría haber restaurado sin haberlo bajado del pedestal donde estaba montado”, asegura el especialista en monumentos. “Ambos monumentos –el de Azurduy y el de Colón– podrían haber convivido en el mismo lugar, pero el objetivo de esta costosa operación era trasladarlo sí o sí”, dice Ana Bas, de Basta de Demoler.



Claudio Corsalini