SOCIEDAD SEGUN UN ESTUDIO, TAMPOCO DE RELIGION, PAREJA O CASA

El 96% de los argentinos dice que jamás cambiaría de club de fútbol

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Foto:Cedoc Perfil

“¿Te das cuenta, Benjamín? El tipo puede cambiar de todo: de cara, de casa, de familia, de novia, de religión, de Dios... pero hay una cosa que no puede cambiar: de pasión”. Con esa frase, el personaje de Guillermo Francella en El secreto de sus ojos logra encontrar al hombre que busca, siguiéndolo hasta la cancha de su equipo. Ahora, una encuesta confirma la premisa que guiaba a los personajes: el 96% de los argentinos no cambiaría nunca el equipo del que es hincha. Y además, demuestra que somos especialmente “conservadores” en lo afectivo: nueve de cada diez no cambiaría de religión y el 69% asegura que tampoco de pareja.
Agustina Palencia (23) es hincha de Racing por herencia. “Jamás podría cambiar, ya es parte de mi forma de ser. Es mi familia, algo que se vive y se comparte. Aunque sufrimos, lo amamos, hay un sentido de pertenencia desde el nacimiento”, cuenta. En el sondeo, los hombres mostraron una fidelidad mayor a su equipo (98%) que las mujeres (93%). Y en la pareja, la diferencia de género fue mayor: el 73% de mujeres dice que no cambiaría a la persona que tiene a su lado, a diferencia de los hombres, con el 66%.
“Buscamos comprobar esa premisa que dice que nadie cambia nunca su pasión. Y preguntamos a los argentinos qué otros aspectos de la vida no están muy dispuestos a modificar”, explica Carla Larín, directora de investigación de TNS, responsable del estudio.

Conservar. A pesar de que en los bienes materiales como el auto, los encuestados afirmaron que cambiarían más, seis de cada diez aseguró que quiere mantener su casa actual. “En general, el ser humano es más conservador de lo que piensa, y cada cambio le genera angustia. Las personas buscan certezas, algo que piensen que les aporta estabilidad”, señala el médico psicoanalista Juan Eduardo Tesone.
Según el especialista, las cuestiones familiares son una referencia. Así es el caso de Marina Amabile, que vive desde que nació en la misma casa de Montecastro: “No me iría: fue la casa de mis bisabuelos, ella se crió acá, y ahora mi hermano y yo”, explica.



Rosalia Draletti