SOCIEDAD

El capo narco de la 1-11-14 dice que “no tiene miedo de que lo maten”

Por Cecilia Di Lodovico | Marco Estrada Gonzáles envió una carta a PERFIL en la que se desliga del cuádruple crimen.

Foto:Cedoc Perfil

Exactamente siete días atrás, cuatro jóvenes fueron acribillados dentro de un Mercedes-Benz en Tres Bocas, uno de los sectores más peligrosos de la 1-11-14. De inmediato, un nombre retumbó entre los disparos: Marco Antonio Estrada Gonzáles, alias “Marcos”. PERFIL intentó entrevistarlo, pero sólo accedió a escribir una carta y responder algunas preguntas a través de sus abogados, Luis Orsi y Laura Fechino. Ellos describieron el estado de ánimo del hombre que es sindicado como uno de los más poderosos narcos de Argentina: “Está conmocionado”, dijeron. Fuentes judiciales indicaron a este diario que, pese a haber sido condenado por narcotráfico, su caso no está cerrado y hay una causa abierta con su nombre. Marcos teme que la denuncia de La Alameda y su vinculación al cuádruple crimen lo perjudique.

“Mi nombre es Marco Antonio Estrada Gonzáles, tengo 52 años, estoy casado con Silvana Salazar y soy padre de cuatro hijos”, se presenta. “Desde hace años vengo padeciendo, junto a mi familia, la demonización de mi persona y he sido utilizado por individuos sin escrúpulos que no trepidan en difundir falsedades como lo hicieron últimamente los señores Jorge Rodríguez y Gustavo Vera, sólo para tener más prensa en su campaña política”.

Según Marcos, “la demonización” comenzó en el año 1999, tras un triple crimen dentro de la 1-11-14. Entre las víctimas, se encontraba Chamorro Revollar, señalado como el jefe narco de la villa. Fue el puntapié de la guerra narco que se desató en el lugar. “Fui señalado por todos los medios como el autor de ese crimen y como el jefe narco de la villa –recuerda–. Así fue como se abrieron dos investigaciones, una por el homicidio y otra por asociación ilícita”. “Se presionó a los testigos para que me involucraran. Fueron útiles para detenerme en la causa por drogas y, luego de varios meses de detención, por consejo de mis abogados, acepté la responsabilidad porque si lo hacía recuperaba la libertad en ese mismo momento”.

Pero más tarde, otro múltiple homicidio terminó de sellar la fama del presunto capo narco: “En 2005 ocurre otro terrible hecho en la villa, que fue conocido como la Masacre de la Virgen de los Milagros. Los medios me señalaron, en el juicio, ni siquiera fui convocado como testigo”.

Sin embargo, se abrieron otras causas por narcotráfico y Marcos volvió a prisión. También detuvieron a su mujer y a su suegra. Todos decidieron aceptar su responsabilidad y firmar un juicio abreviado “por consejo de sus abogados”. “Si bien no queríamos hacernos cargo de las acusaciones, lo cierto es que de esta forma sabíamos cuándo nos íbamos. La espera del juicio era una incertidumbre absoluta”, argumenta.

Según Marcos, todas las acusaciones son “difamaciones” y “mentiras”. “Se dijo que estoy en arresto domiciliario y es mentira; se dijo que vivo en un country en Nordelta y es mentira; se dijo que soy el autor del triple homicidio y fui absuelto, se dice que soy parte de Sendero Luminoso y está probado en el expediente que no es así; se dice que me escapé en el allanamiento en el año 2007 y no estaba en el país; se dice que entregué a mi suegra y su imputación fue inventada por testigos de identidad reservada; se dijo que huí robando una avioneta en Saladillo y en ese momento estaba en Paraguay; se dijo que estuve preso en Devoto, donde se me secuestraron doce celulares, cuando mi detención fue en Ezeiza y no se secuestró ni un solo teléfono; se dice que tengo cincuenta abogados cuando sólo tenemos tres. En fin, se dice que cumplimos condenas exiguas, cuando pasamos años detenidos esperando juicio y cuando estuve detenido por un homicidio por el que fui absuelto”, detalló.

Me utilizaron para una campaña evidente contra el ministro de Seguridad bonaerense (Alejandro Granados), a quien no conozco, no vi nunca en mi vida y ni siquiera sé si vive en el mismo barrio. En esa andanada de falsedades quieren además asimilar mi imagen a la del terrorista (Pablo) Escobar diciendo que instalé una iglesia, una pista de skate, y que el mes pasado en el cumpleaños de mi hijo repartí tablets a los invitados. Incluso se dijo que compré otras casas y que hermanos míos viven en el barrio”.

Lejos de la villa. Marcos también se refirió a la 1-11-14: “No piso la villa desde principios del año 2006, ningún familiar vive allí, porque también debo decir que la persecución se trasladó a todo aquel que tuviera relación parental conmigo. Si bien no voy desde hace más de ocho años, puedo decir que no es un territorio liberado ya que Gendarmería realizó muchísimos procedimientos y detenciones. Creo que la Villa 1-11-14 también es demonizada y utilizada para campañas políticas de desprestigio de los gobernantes y para aumentar los controles en pos de la seguridad, pero lo cierto es que inseguridad hay en todos los barrios, homicidios hay en todos los barrios al igual que la venta de drogas”.

“No tengo miedo a que me maten porque no tengo enemigos y no hice daño a nadie. Mi único temor es que me inventen una nueva causa falsa para detenerme. Muchas veces me amenazaron con ponerme droga, otras me ofrecieron cambios de declaración a cambio de dinero y nunca acepté nada de eso. Siempre afronté los procesos aun cuando estuvieran armados. Pero creo que ya fue suficiente”.



Cecilia Di Lodovico