SOCIEDAD ANALIZAN INSTALAR UN MUSEO A CIELO ABIERTO EN EL LUGAR

El ‘detrás de escena’ del hallazgo del dinosaurio más grande del mundo

Detalles de la convivencia entre paleontólogos y los Mayo, dueños de la estancia donde encontraron las piezas. Excavaciones, pan casero y ovejas. 

“Cuiden este lugar que tiene magia, abajo hay algo”, le repetía Segundo Mayo, el fundador de la estancia La Flecha –ubicada a 260 kilómetros de Trelew, Chubut– a sus tres hijos, Alba, Graciela yOscar, antes de fallecer en 1981. Aurelio Hernández, un peón de la estancia que pasaba a caballo, vio un hueso extraño, como “un caracú”. De inmediato, se lo mostró a Oscar, quien conoce sobre temas vinculados a la antropología. El “caracú” era una pequeña parte de un fémur de dos metros y medio, la pieza clave que permitió descubrir al dinosaurio más grande que haya habitado este planeta, a metros de la casa familiar. Aquel pequeño hallazgo de 2011 derivó en el anuncio del pasado 16 de mayo y marcó el inicio de una serie de excavaciones que determinaron que la familia Mayo tenía en el “patio de casa” al dinosaurio más grande del mundo.

La Flecha tiene 12 mil hectáreas, y el lugar donde encontraron los fósiles está a 4 kilómetros de la vivienda familiar. PERFIL dialogó con Alba y con uno de los paleontólogos que participó en la excavación, José Luis Carballido, para conocer detalles del trabajo en equipo que realizaron la familia y los investigadores.

“Nos revolucionó la vida, en todo sentido. Es una gran noticia y recién se realizó el 20% de la extracción de piezas. Mi padre debe estar feliz”, dice Alba, que alojó a los investigadores en su propia casa.

“De pequeña escuchaba hablar del tema a mi padre. Hay muchas historias en este lugar y seguro habrá más”, dice, y anticipa que se analiza la apertura de un museo abierto en el campo (ver aparte).

Carballido sostiene que “desde la primera visita al lugar, en la que viajaron tres integrantes del equipo, los Mayo se mostraron muy predispuestos”.

“Alba no nos quiso dejar acampar a la intemperie; nos cedió unas habitaciones y nos dio abrigo. Incluso nos cocinaba pizzas, ñoquis y pan casero”, cuenta José y agrega. “En la segunda parte de la excavación, éramos quince personas, ya tuvimos que armar carpas. Pero siempre Alba y su esposo estaban atentos a lo que necesitábamos. Hasta cedió un galpón donde
armamos una cocina provisoria”, detalla.

La estancia La Flecha está desde diciembre de 2012 a disposición de Carballido y otros paleontólogos como Diego Pol, Leonardo Salgado, Ignacio Cerda, Alejandro Otero y Alberto Garrido, quienes fueron los que asistieron en todas las campañas, además de los otros investigadores, técnicos, estudiantes y voluntarios.

“Pasamos casi cien días de trabajo y varios meses hablando con ellos, incluso una tarde ayudamos a Matías –hijo de Alba y estudiante de paleontología– a vacunar ovejas. Todo lo que logramos fue posible porque hubo predisposición de su parte y la idea es que el nombre de la especie lleve algo de Mayo para homenajearlos”, finalizó.



Gisela Nicosia