SOCIEDAD

El estatus de belleza

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El cuerpo de cada persona es el medio a través del cual se conecta con el mundo en el que habita. En el caso de las mujeres que depositan gran parte de su “ser” en el cuerpo, no es raro observar cómo cuidan su aspecto y cómo sufren si por alguna razón se ve afectado. El embarazo es una instancia más donde el cuerpo es protagonista. Su participación en la identidad de la mujer que porta la panza es excluyente. En una adecuada relación con la maternidad, la embarazada conservará su estatus de belleza aun en la deformación transitoria. Es tolerada en la medida que se justifica a través del amor con que se cuida. La panza tiene sentido mientras alberga un niño. A partir del nacimiento del bebé, la panza no tiene función y no tiene estética. Ha dejado de ser parte de la belleza de la maternidad y pasa a formar parte de la postergación de una femineidad que se ve colmada por el rol de madre, olvidando los parámetros de los que fuera defensora. Toda mujer merece transitar el camino de la maternidad sin presiones para poder disfrutar con alegría tanto de su propio cuerpo como de las etapas de la vida.

Licenciada en Psicología UBA
(Matrícula Nacional 14.524).



Berta Spaini