SOCIEDAD QUIEREN INAUGURARLA EN 2015


El gobierno porteño proyecta abrir la primera escuela dentro de la Villa 31 Bis

Planean un colegio primario y salas de nivel inicial. Se utilizarían aulas modulares que podrían estar listas en 120 días. Falta definir el terreno, que deben negociar con Nación.


Foto:Cedoc

Las promesas se renuevan impunemente de manera automática. Pero los hechos nunca llegan y la urbanización de la Villa 31 está cada vez más cerca de ingresar en el libro de las utopías porteñas, con la aeroisla y subterráneos y autopistas atravesando la ciudad. Sin embargo, a partir de 2015 la Villa 31 podría tener un paliativo a sus padecimientos cotidianos: el gobierno porteño planea construir la primera escuela en medio del asentamiento de Retiro e incorporarla a los establecimientos de la educación oficial.

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El proyecto que manejan en el Ministerio de Educación habla de un “polo educativo”, con un colegio primario y salas de nivel inicial. La escuela será levantada con el método de paneles modulares, lo que proporciona mayor rapidez en la construcción (se estima en 120 días desde el llamado a licitación hasta que queda lista para su inauguración), amplias dimensiones para las aulas, buena luminosidad natural, aire acondicionado y calefacción.

La velocidad de la obra ofrece, además, congelar los costos, para evitar los ajustes por inflación y otros imprevistos. Así, el lugar podría quedar listo para el próximo ciclo lectivo. El GCBA lleva construidos varios jardines con este método (algunos todavía están en proceso), pero ésta sería la primera escuela primaria de este estilo.

La idea surge a partir de una necesidad. La falta de un establecimiento educativo en la zona obliga a los habitantes del lugar a trasladarse hasta otros barrios para conseguir una vacante.

Según el último censo realizado por el gobierno porteño en 2009, en el asentamiento vivían 26.403 personas (aunque se calcula que hoy superan las 40 mil). De acuerdo con los últimos datos oficiales, cerca del 34% son niños y niñas de 0 a 14 años, es decir, en edad escolar.

Para César Sanabria, delegado y vecino de la Villa 31, “la instalación de una escuela dentro del barrio sería una batalla ganada. Para los vecinos significaría un sueño cumplido en la larga lucha por la dignificación e integración del barrio. Ahora los chicos toman un micro y van al colegio a otros barrios. Y a muchos los discriminan”, cuenta.

Desde la Policía Metropolitana se llegó a evaluar la creación de un cuerpo especial para la Villa 31. Sin embargo, la falta de efectivos y cuestiones presupuestarias obligaron a archivar la idea.

Fuentes del Ministerio de Justicia y Seguridad porteño explicaron que la intención era tener las 24 horas del día personal policial para ayudar a disminuir la violencia y los hechos delictivos.

También buscaba facilitar el ingreso de los micros escolares que retiran y dejan niños, pero todos operan desde la periferia, ya que ninguno ingresa al asentamiento, por cuestiones de seguridad y porque se les hace difícil transitar por las calles del barrio.

Los micros escolares no entran acá, porque es una villa, y porque es difícil transitar por las calles angostas. Entonces hay que llevar a los chicos hasta una avenida para que los busque el micro para la escuela”, comenta Sanabria.

La ubicación del proyecto es hasta el momento el principal escollo para llevarlo adelante. Por la densidad de sus construcciones, en la Villa 31 son pocos los espacios que quedan libres que permitan instalar la escuela. Y, como si fuera poco, los terrenos en la zona pertenecen al gobierno nacional, por lo que resulta esencial un acuerdo entre ambas administraciones.

Hasta ahora, según confirmaron fuentes del gobierno porteño, la negociación gira en torno a un predio en la 31 Bis, pegado a la autopista Illia, y a metros de la Recova, donde funciona un pequeño centro cultural que impulsó el Ministerio de Desarrollo Social de la Nación.

Otro predio, según añadieron los vecinos del lugar, es el que se conoce como el “sector playón de la 31 Bis”, un espacio que hoy está alambrado y se usa como estacionamiento. “Las canchitas son sagradas, nadie apoyaría un proyecto que busque eliminarlas”, comentó otro vecino.

 

Cómo es la escolarización de los chicos del asentamiento. Los vecinos y miembros de ONGs que trabajan en la zona explican que la falta de escuelas dentro de la Villa 31 complica la vida cotidiana y la escolarización de miles de chicos que viven allí.

A raíz de esta carencia, muchos habitantes concurren a la escuela pública del Instituto Filii Dei, ubicado en la periferia del asentamiento. Esta escuela es privada pero tiene una rama “pública” que colabora con la integración de los chicos de la Villa 31.

Si bien es arancelada, el costo de la cuota es muy bajo, y eso permite que el establecimiento esté repleto de vecinos de la Villa 31.

Muchos otros viajan hasta el sur porteño para escolarizarse diseminados en colegios de Barracas y La Boca.

Con el tiempo, ONGs y vecinos impulsaron dentro del asentamiento proyectos que crean espacios de aprendizaje y recreación para chicos. Es el caso del jardín Sueños Bajitos, que funciona desde 2012 en la manzana 104, a la altura del ingreso por la calle Salguero. Por entonces tenía 66 alumnos y otros cientos en lista de espera.



Redacción de Perfil.com


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