SOCIEDAD A CUATRO MESES DEL ESCAPE DE SCHILLACI Y LOS HERMANOS LANATTA


El jefe de guardia del penal de la triple fuga fue exonerado y dice: “Me arruinaron la vida”

César Tolosa es el guardiacárcel que estuvo preso acusado de facilitar la evasión. Actualmente se encuentra en libertad por “falta de mérito”. Esta semana fue destituido del SPB junto a otros siete penitenciarios más.


Foto:Cedoc Perfil

César Luis Tolosa quedó en libertad el 26 de febrero. Este oficial penitenciario era el jefe de turno del penal de General Alvear la madrugada en la que se fugaron los hermanos Cristian y Martín Lanatta y Víctor Schillaci, condenados por el triple crimen de General Rodríguez.

A pesar de haber sido liberado por falta de mérito en la investigación en la que se lo sospechaba de facilitar la fuga de los detenidos, esta semana recibió la notificación del Servicio Penitenciario Bonaerense (SPB) por la que fue separado de la institución. “Siento mucha impotencia, mucha bronca. Le dejé mucho al servicio. Siento que me pasó un camión por arriba. Me arruinaron la vida”, relata el agente en diálogo con PERFIL luego de conocer el dictamen por el que se lo “destituye” de la fuerza.
 

Tolosa vive en Olavarría y durante estos meses consiguió trabajo en un taller mecánico. “Salí en los medios, vinieron a allanarme la casa, cosas que yo no me imaginé nunca porque soy un funcionario público y prestaba servicio como correspondía. Fui preso y ahora pierdo el trabajo. Tengo deudas, cuentas que pagar y tengo que darles de comer a mis hijos. Gracias a Dios tengo el oficio de pintura de automotores y me defiendo con lo poco que puedo, pero yo hice una carrera para seguirla. Quiero que me den la posibilidad de recuperar mi trabajo”, explica el agente de 35 años que llevaba 16 años de servicio y ahora apeló la resolución.

De acuerdo con el dictamen firmado por el subsecretario de Control Penitenciario, Fernando Manzanares, Tolosa era la máxima autoridad en el penal y “ha efectivamente incurrido en transgresiones funcionales que ameritan la aplicación de una sanción”. Entre ellas, se relata que conocía la “deficiencia de personal en la que se encontraba la Unidad, y considerando la esencial función que se encontraba desempeñando en la guardia se retiró a dormir en horas de la noche, sin haber realizado recorridas nocturnas luego de ello, hasta que se produjo la evasión aquí investigada”.

Dormido. El agente reconoce haberse ido a dormir en la madrugada de la fuga. “No me lo reprocho porque ya tenía 19 horas de trabajo, aunque son cosas que a veces cuando estoy solo me amargan, me ponen mal. Sinceramente me dejaron en la calle”, explica a este medio. “Por lo único que me están acusando es por las declaraciones de compañeros que se quieren salvar. Yo los entiendo, porque es algo que no se lo deseo a nadie”, dice Tolosa en referencia a la declaración de la subjefa de turno, Raquel Delia Godoy, quien –según se explica en la resolución– aseguró que al entrevistarse con el guardia Ramiro Toleres “en forma inmediata a la fuga, y preguntarle sobre lo ocurrido, el nombrado afirmó que uno de los detenidos le había dicho: ‘Abrinos, que Tolosa nos dio permiso’”. El fiscal Cristian Citerrio sospecha que recibió dinero a cambio de facilitar la fuga.

Sobre la falta de personal, explica que “desde hace bastante tiempo existe un déficit. Yo era circunstancialmente jefe de turno de ese día. Somos conscientes de que éramos pocos. Era más fácil echarle la culpa a Tolosa (habla en tercera persona), y decir que Tolosa se había ido a descansar a pesar de toda su carga horaria que investigar bien como tienen que investigar”, arremete.

Sin dar nombres, Tolosa habla de la complicidad de los directivos. “¿Yo qué puedo hacer si me sacan custodia que estaba prestando servicio ahí? Es decisión ya de arriba, no mía. Hoy en día estoy pagando las consecuencias de los platos rotos del mal manejo de los superiores. Si yo te digo que estos presos se manejaban directamente con el director o con el subdirector, con los jefes que venían a recorrer, qué solución le puedo dar yo desde mi lugar o qué puedo hablar yo con ellos. No tengo nada que hablar. Y no me interesaba en lo más mínimo hablar con ellos”.

Tolosa estuvo cincuenta días detenido mientras se investigaba su participación, y se encontraba durmiendo a cien metros de los detenidos. “Tener que estar del otro lado de la reja y que me estén custodiando como yo custodiaba a los demás es horrible. Pasan días que me largo a llorar solo, que no le encuentro explicación a lo que me pasó”, concluye el oficial.



Rosario Ayerdi