SOCIEDAD HABLA HORACIO PIOMBO

El juez que condenó a perpetua al viudo dice que volvería a hacerlo

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Piombo. “Tengo una enterísima convicción de lo que voté”.
Piombo. “Tengo una enterísima convicción de lo que voté”. Foto:Cedoc Perfil
Hace cuatro días se le dictó la absolución a Carlos Carrascosa por el crimen de su esposa, María Marta García Belsunce. De esta manera, se revocó un fallo de 2009 en el que se lo había condenado a prisión perpetua. Uno de los camaristas que firmaron el fallo le dijo a PERFIL: “Tengo una enterísima convicción de lo que voté en aquel momento. Hoy volvería a votar en el mismo sentido”.

Piombo y los jueces Carlos Natiellon y Benjamín Sal Llargués integraban la Sala I de la Cámara de Casación Penal de la provincia de Buenos Aires y en 2009 resolvieron condenar a prisión perpetua a Carrascosa como “coautor del delito de homicidio calificado por el vínculo”. De esta manera, le dieron lugar al recurso interpuesto por el fiscal Diego Molina Pico, al cuestionar la resolución del Tribunal Oral en lo Criminal Nº 6 de San Isidro, que en 2007 sólo lo había acusado por encubrimiento y condenado a cinco años y seis meses de prisión.

“Cuando voté, lo hice con entera convicción y creo que si tuviese que hacerlo de nuevo votaría en el mismo sentido. Volvería a condenarlo a prisión perpetua”, opinó el ahora ex juez, en una breve comunicación con este diario. “Tengo una enterísima convicción de lo que voté en aquel momento. Sin haber leído lo que dijo ahora (el juez) Violini (quien resolvió absolverlo esta semana), sigo pensando lo mismo que en aquel momento”.

Renuncia y polémica. Piombo ya no ejerce como juez. Renunció a su cargo en mayo del año pasado, tras una gran presión social por fallos judiciales que beneficiaban a violadores y porque estaba a un paso de ser sometido a juicio político (al igual que su par Sal Llargués).

Una de sus decisiones más polémicas tenía como víctima a un nene de 6 años que había sido abusado por Mario Tolosa (condenado a seis años de prisión en 2012). Pero los jueces optaron por reducirle la pena a la mitad, por lo que el violador quedó libre.

Pero lo peor del caso fue el argumento que utilizaron. Para ellos, “el niño tenía una orientación sexual ya definida a causa de una violación anterior por parte de su padre”, lo que aminoraba la responsabilidad del abusador, un profesor de fútbol. Además, esa sentencia culpaba a la madre del niño por “no cuidarlo adecuadamente”.

“No quiero saber más nada con lo penal, me criticaron un fallo y bueno...”, se limitó a decir y optó por no continuar hablando. Ahora se dedica a escribir libros sobre derecho y a dar clases sobre derecho internacional en la Universidad de Buenos Aires.