SOCIEDAD REPRESENTA EL 2% DE LA VENTA TOTAL DE TITULOS

El libro electrónico “es caro y hay muy poca oferta”, dicen expertos

Según datos de la Cámara del Libro, el 15% de lo que se edita es en digital. Pero aquí, las grandes tiendas no tienen estrategia local.

Pantallas. La lectura digital aún dista de ser la más elegida.
Pantallas. La lectura digital aún dista de ser la más elegida. Foto:shutterstock

El placer de subrayar un libro y de sentir el peso de sus páginas, parece, aún goza de buena salud: a pesar de que la mayor parte del tiempo –tanto laboral como de esparcimiento– se pasa en leer y mirar pantallas (con el smartphone a la cabeza), expertos de la industria editorial argentina coinciden en que el libro electrónico está “lejos de despegar”, algo que sucede también, aunque en menor medida, en mercados más grandes de habla hispana, como España o México.

Las razones que esgrimen son principalmente dos: una económica –no hay lanzamientos ni plataformas locales de las grandes tiendas de libros digitales, y las librerías argentinas los comercializan muy poco–, y la otra, tecnológica: aunque el mercado de los dispositivos de lectura ofrece opciones que adaptan las características de la pantalla a lo más parecido a la experiencia de leer en papel, aquí las opciones son acotadas y, además, mucho más caras que en otros países.

Según los últimos datos de la Cámara Argentina del Libro, el 15% de las publicaciones anuales son en formato electrónico. Sin embargo, las ventas están mucho más rezagadas: el presidente de la Fundación El Libro, Martín Gremmelspacher, aseguró en la inauguración de la última FIL que rondan en torno al 1,5 y 2% del total. “Aquí se da una situación particular, porque los grandes jugadores del mercado –Apple, Amazon y Google a la cabeza– no tienen una tienda específica para Argentina. Sí la tienen en México y España; pero aquí, la propuesta es menos relevante para el lector, y muchas veces las compras ni siquiera pueden hacerse en moneda local. Si a eso le sumamos que es una nueva forma de leer, que hay que trabajar en la difusión, si alguien decide lanzarse a una nueva experiencia se le hace más difícil, porque no hay tanta oferta –las grandes cadenas de librerías nacionales directamente no los ofrecen o tienen un stock muy limitado de títulos– y los dispositivos son aquí mucho más caros que en el exterior”,  explica Catalina Lucas, digital manager de Penguin Random House.

En tanto, el dispositivo de lectura electrónica creado por Eudeba, Boris, es el primer intento local, que se lanzó el año pasado con una tienda virtual propia de 7 mil títulos, al 50% de su valor en papel. Sin embargo, Lucas agrega un dato que sorprende: aquí, quienes sí eligen el e-book son más “adultos” que en el resto del mundo, donde tienen, en promedio, entre 30 y 50 años. “Los más grandes que se vuelcan a la lectura digital destacan, sobre todo, poder agrandar las letras”, detalla.