SOCIEDAD LAS DISTINTAS CARAS DE WALTER VINADER

El perfil psicológico del ex prefecto y su extraño vínculo con las mujeres

La conflictiva relación que mantenía con sus ex parejas. La curiosa obsesión con su última novia. Y las denuncias que recibió por amenazas y hostigamiento.

Foto:Cedoc Perfil

“Me llamo Walter. Tengo 36 años. Busco a una mujer para comenzar una amistad. Soy soltero y sin hijos. Me gusta salir y realizar viajes. Lo demás, lo hablamos”. Así se presenta el ex prefecto y único detenido por el crimen de Araceli Ramos (19) y la desaparición de Aída Amoroso (81), en una red social popular entre quienes buscan pareja estable o una relación ocasional.

Walter Vinader
tiene una extraña manera de vincularse con las mujeres. Es amor en estado puro u odio desenfrenado. Para él no existen grises. Es capaz de repetir una y mil veces la misma declaración de amor. “No sólo es hermosa en apariencia sino también interiormente; una maravilla inexplicable”, escribe en el perfil de Facebook de Karina B., su última novia. “Es una mujer maravillosa. Soy muy afortunado. Hago lo imposible y mucho más también”, reafirma en el mismo chat.

Con el mismo grado de obsesión, Vinader también acosa, persigue y hostiga sin miramientos a sus ex parejas. Yanina M. y Ana V. lo denunciaron penalmente después de una persecución sistemática que inició en redes sociales, lugares de trabajo y domicilios de familiares. De hecho, los investigadores sospechan que la separación de una de ellas sería el motor del macabro plan que el acusado ideó con un claro objetivo: la venganza. Otro dato que no es casual tiene que ver con el perfil de sus tres presuntas víctimas: Araceli, Verónica y Aída, tres mujeres débiles, humildes e indefensas.

“Su relación con las mujeres puede ser extremadamente intensa, tanto con respecto al deseo como a la necesidad de usarlas y degradarlas, agregando a este vínculo que establece, el combustible de la venganza por sus heridas narcisistas”, asegura a PERFIL Luis Disanto, psicólogo clínico e investigador del fenómeno de los asesinos seriales.

“Las relaciones conflictivas con sus parejas y las causas penales (pasadas y en curso), sin contar con los hechos relacionados con las desapariciones y homicidios, nos indican un sujeto que tiene recursos personales y vinculares de apariencia normal y aceptable. Pero que con el paso del tiempo afloran manipulaciones, conductas violentas hacia los demás, indicios de querer controlar y ejercer poder. Quizás su debilidad sea necesitar que, de alguna forma, los demás se enteren de lo que es capaz de hacer, por simple vanidad”, amplía Disanto.

Para Fabiana Tuñez, que es coordinadora general de la Asociación Civil La Casa del Encuentro, Vinader “marca su territorio en Facebook”: “El es el único que la ama, a pesar de que tiene otras personas que la quieren. El es el único que la va ‘a cuidar’ y ‘rescatar de su vida anterior’ que él considera negativa. Es clásico al inicio del vínculo de violencia. ‘Yo soy el que más te ama’. Convertirse en el todo de esa persona. Con los celos justifica la difamación, agresión y nunca se hace cargo. Siempre la culpa la tiene la mujer”.

“En el crimen hay una cuestión de género clara –agrega Tuñez–. Sólo llamaba a mujeres para la oferta laboral. Su violencia sería generada sólo hacia las mujeres”.
Por su parte, la perfiladora criminal Laura Quiñones Urquiza entiende que “el agresor de Araceli buscaba una víctima de alto riesgo porque era vulnerable emocionalmente, en la búsqueda de empleo y fácilmente manipulable”.

“El Facebook del sospechoso muestra un muro con chistes en doble sentido. Dependiendo el contexto, podría sonar intimidatoria y profética la siguiente frase: ‘Soy el tipo de amigo que hasta te ayudaría a esconder un cadáver, pero si me traicionás recuerda: sé cómo esconder un cadáver’”, destaca Quiñones Urquiza.

La perfiladora criminal también analiza la imagen que el acusado eligió como perfil en su cuenta: “No se muestra con ropa casual o remera de algún equipo de deporte, más pareciera mostrarnos un hombre serio y profesional vestido con un uniforme que simboliza la autoridad, la confianza y el cumplimiento de las normas en contraposición con lo otro, es decir una oscilación entre la ley y el delito”, afirma.

Vinader, ese extraño hombre que hoy está en boca de todos, iniciará esta semana la rutina de un acusado con perfil de psicópata: su mente será materia de estudio entre peritos psicólogos y psiquiatras.



Cecilia Di Lodovico / Leonardo Nieva