SOCIEDAD EN FRANCIA ESTAN PROHIBIDOS Y EN ESPAÑA PIDEN REGULARLOS

En Argentina no se controlan los blogs que incitan a la bulimia y la anorexia

Las chicas que los escriben, casi todas adolescentes, los llaman “pro-mia” y “pro-ana”. Se estrenó y bate récords Abzurdah, un film sobre la historia real de la escritora Cielo Latini.

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Foto:Captura web

“Sólo me faltan unos diez kilos a la perfección. No es tan difícil, ¿verdad? Sólo debo ser estricta conmigo misma”, escribe una adolescente desde un blog anónimo. En otra página, fotos de chicas delgadas en extremo invitan a “resistir la tentación” de la comida. Se trata de los blogs “pro-ana” y “pro-mía”, que muestran la anorexia y la bulimia respectivamente como un modo de vida, y que en Argentina se extienden sin control en la web mientras algunos países comienzan a regularlo.

Con vocabulario propio, buscando ser “princesas”, actúan como diarios íntimos y a su vez generan una comunidad online con otras chicas con trastornos alimentarios. En ellos, los usuarios dan consejos para adelgazar, sobre cómo engañar a los padres o al médico, e incluso organizan carreras para ver quién baja más kilos en una semana. En uno de estos sitios, la escritora Cielo Latini, autora de Abzurdah, contaba sus experiencias con la anorexia. La película, basada en el libro de 2006 y que llegó a los cines esta semana, vuelve a echar luz sobre estos episodios.
“Estamos tratando de encontrar una vía legal para que en estos sitios no pueda ingresar cualquier persona, pero aún no contamos con una legislación de internet actualizada”, explica Marcelo Bregua, coordinador general de la Asociación de Lucha Contra la Bulimia y la Anorexia (Aluba). “El comportamiento de grupo es muy fuerte en las personas con trastornos alimentarios y por eso muchos adolescentes ven en estos blogs un marco de pertenencia ”, indica el especialista. Otros países ya llevan la delantera: en Francia, el Parlamento aprobó una legislación que multa a quienes promuevan la extrema delgadez en sitios web, y en México, algunas de estas páginas redirigen automáticamente a webs de atención médica. Y en España, más de 200 mil personas firmaron una petición en el sitio Change.org para exigir a las autoridades que prohíban los sitios pro bulimia y anorexia.

En primera persona. “Comencé con mi primer blog a los 14, de forma muy inocente. En ese momento no existía Facebook ni otra red social, y empecé a conocer gente ahí. Me sorprendió encontrar que algunas de las personas que me leían eran ‘pro-ana’. No sabía qué significaba, y les pedía que se cuidaran y no se provocaran el vómito. Terminé leyendo miles de experiencias con las que aprendí a esconder comida, a mentir, a vomitar y a disimular. A los seis meses ya era una de ellas”, relata a PERFIL una bloguera que comenzó con un cuadro de anorexia a los 14 años. Con 1,73 metros, llegó a pesar 50 kilos y hoy, diez años después, continúa en rehabilitación. “Nunca tuve denuncias porque no tengo una página ‘pro-ana’, sólo descargo mis experiencias”, aclara. “El blog me enseñó sobre trastornos, pero también me mantuvo viva y acompañada”, asegura.

 

Alertan contra el uso del Photoshop y la flacura extrema

La polémica por las modelos delgadas continúa. Esta semana, las autoridades de Gran Bretaña prohibieron una publicidad gráfica de Yves Saint Laurent. Para la Autoridad de Estándares Publicitarios, la modelo elegida era “peligrosamente flaca. Aparentaba tener un peso por debajo de lo saludable en la imagen y concluimos que el anuncio era irresponsable”, dijeron.
Este año, el Parlamento francés votó la prohibición de recurrir a modelos demasiado delgadas o con apariencia de desnutrición, y en Argentina ya hay propuestas en este sentido. La diputada nacional Victoria Donda, de Libres del Sur, presentó un proyecto para controlar el peso de las modelos. “Decimos que ninguna cuya masa corporal sea menor a 18,5 pueda desfilar, porque transmite una imagen que no es saludable”, explica a PERFIL. Además, presentó un proyecto para reglamentar el uso de programas como Photoshop y un pedido de informe para el cumplimiento de la Ley de Talles.



Rosalía Draletti