SOCIEDAD SURGIO EN RUSIA

En qué consiste el macabro desafío

El macabro juego tiene su origen en Rusia, y se destapó a través de una masiva ola de suicidios adolescentes, todos vinculados de algún modo con una red social similar a Facebook llamada Vlontakte.

Pruebas. Cortarse el brazo es uno de los retos a cumplir.
Pruebas. Cortarse el brazo es uno de los retos a cumplir. Foto:cedoc

El macabro juego tiene su origen en Rusia, y se destapó a través de una masiva ola de suicidios adolescentes, todos vinculados de algún modo con una red social similar a Facebook llamada Vlontakte. Por allí se creaban grupos anónimos a los que se unían decenas de jóvenes para participar en lo que llamaron “el reto de la Ballena Azul”. El nombre vendría de la decisión que toman esos gigantescos animales de encallar en las playas para morir.

Los niños y adolescentes son “invitados” a superar una prueba por día durante cincuenta días. Para ello,  existen “reclutadores”, que –a través de perfiles falsos en Facebook– reparten mensajes con los desafíos, o en grupos cerrados de WhatsApp. Algunos de esos retos obligan a los chicos a despertarse de madrugada a mirar videos de terror, cortarse el brazo con una navaja o acercarse al borde de un precipicio. La última demostración es el suicidio: los incitan a saltar desde un “edificio muy alto” o desde un balcón. Todas las demostraciones deben hacerse en el mismo horario: las 4.20 de la madrugada. Y si bien los participantes no tienen relación con los reclutadores, una vez que cumplen cada prueba deben mandar fotografías que lo certifiquen.

Parece increíble, pero la información detallada de las pruebas figura en muchas páginas de internet, sin que exista una regulación que lo prohíba. El creador del reto, Philipp Budeikin, está detenido desde noviembre pasado. Admitió su autoría y dijo que “quería limpiar a la sociedad de aquellos que le harían daño”.


‘13 Reasons Why’ aborda el suicidio adolescente

Furor entre los adolescentes –y una poderosa herramienta de discusión para los padres y educadores, que la incorporaron a las aulas en varios países del mundo–, la serie 13 Reasons Why (Por 13 razones, su traducción en España) que Netflix lanzó en mayo pasado habla de bullying, sí, pero sobre todo de suicidio adolescente. La ficción está basada en el best-seller de Jay Asher, y cuenta la historia de Hannah Baker (Katherine Langford), una alumna de 17 años que padece el hostigamiento de sus compañeros; un caso de ciberbullying que comienza cuando uno de los varones publica por las redes sociales una foto de ella en ropa interior. La serie tiene dos momentos que encendieron la alerta: una violación explícita y el trágico desenlace, cuando Hannah decide suicidarse y graba en casetes que destina a distintos compañeros las trece razones que la impulsaron a hacerlo.

Pero la discusión no termina en cada capítulo: a través del sitio No Seas Una Razón, sus responsables abrieron un espacio para que los usuarios puedan compartir su propia experiencia y, a modo de chat, recibir respuestas que los hagan reflexionar sobre sus actitudes.