SOCIEDAD ACTIVIDAD POLÉMICA

Enseñan a chicas a moverse en el caño desde los 9 años

Saltó a la fama con de Tinelli y está asociado a los cabarés. Dicen que el pole dance es un deporte.

Foto:Cedoc

Hace menos de una década que el pole dance, lo que a nivel local se conoce como “baile del caño”, cobró fuerza en el país como destreza artística, y se sumó a lugares donde se enseñan actividades rítmicas o acrobáticas. Quienes lo practican se esfuerzan por separarlo de aquello que se vio en el programa de Marcelo Tinelli, que lo ligó con movimientos sensuales y eróticos, típicos de cabarés.

Pero más allá de esa separación, la nueva polémica en torno a esta disciplina –que hasta busca alcanzar un lugar en los Juegos Olímpicos, a la par de gimnasia artística– surge con las nuevas clases orientadas a chicas a partir de los 5 años. El Pole Dance Kids.

En el barrio porteño de Mataderos, GV Studio lo implementó, y en una semana se sumaron cuatro alumnas de 9 años, en su mayoría que venían de hacer clases de circo o gimnasia artística. Allí las recibe Valeria Giani Conde (23), la profesora, que durante la clase de una hora les enseña a trepar y dar vueltas en los caños. En el salón, de paredes amarillas, con flores dibujadas y telas de colores que cuelgan del techo, también están las madres de las chicas, que miran atentas cada movimiento de sus hijas, que se reflejan frente a un gran espejo.

“Tratamos de que todo sea lúdico y de que las chicas vengan a jugar. Es parecido a lo que hacen en circo o en tela, aunque la fuerza es diferente, porque la tela es un elemento mucho más maleable”, cuenta Giani Conde.

Y aclara que lo que hacen “no es baile del caño; es pole dance y vamos a lo acrobático. Jamás les enseñaríamos algo sensual, porque tampoco lo hacemos con las clases para adultas”. Gladys Veigas, dueña del estudio, cuenta que decidieron lanzarlo por insistencia de las propias madres que hacían pole dance, y a veces llevaban a sus hijos.

“Para mí es una danza, mezclada con deporte, con arte”, dice Ana, una de las mamás, que hace poco también empezó con clases. Junto a ella, Mariela, agrega que lo que sus hijas hacen “es todo acrobacia”. Sin embargo, admiten que han enfrentado cuestionamientos sobre el tema: “Si decís pole dance nadie sabe qué es, entonces decís caño y ahí sí, saltan”, dice Ana. Mónica, por su parte, agrega: “A mí me pasó que una mamá me dijera ¿la mandás a caño? Pero me lo pidió mi hija y desde que arrancó no falta nunca”. Todas coinciden en algo: “Esto no es lo de Tinelli”.

Miradas.
Para el licenciado Santiago Raggio, psicólogo especialista en niños y adolescentes, no es una práctica adecuada para chicas “por la connotación sexual que tiene, que es indisociable de la práctica. No me parece que sea acorde a la edad, porque los chicos no están preparados para enfrentarlo ni tienen la capacidad de comprender de qué se trata”, dice.

Más allá de que las chicas que lo practiquen crean que lo que hacen es distinto a lo que ven en televisión, “uno está inserto en una sociedad y hay que entender qué sentido puede tener para ellos, o sus pares, sean sus hermanos o sus compañeras del colegio. No se puede pensar al chico fuera del contexto social”, dice.

Por su parte, la investigadora Silvia Elizalde, del Instituto Interdisciplinario de Estudios de Género (Iiege) de la UBA, analiza cómo dentro de una práctica social (como el pole dance) puede haber contrastes, donde lo que para algunos tiene relación directa con la sexualidad, otros le dan usos más vinculados al deporte o como actividad recreativa. “La connotación tiene que ver con los significados culturales que se invierten sobre esas prácticas, por eso es importante escuchar a los sujetos que participan de ellas”, señala. Además, dice que “la marca no la tiene Tinelli”, y que “los sujetos hacen otras cosas con las lógicas marcadas tan frecuentemente por los medios”.

En Córdoba, Andrea Musso Acuña (35) también se enfrentó a esta polémica, cuando decidió sumar clases de pole dance para chicos (a partir de 9 años) en su estudio, ubicado en pleno centro de Córdoba capital. Ella también insiste: “No es baile del caño, es pole dance. En mis folletos dice pole deportivo, acrobático, kids. La mayoría no lo entiende, porque es un deporte nuevo, y es difícil que la sociedad comprenda que no es nada sensual, sino que tiene que ver con una secuencia de movimientos, trucos y vuelos”, alega.

Tanto ella, como Giani Conde, creen que el segmento “baile del caño” de ShowMatch sirvió para popularizar la actividad, que atrajo muchas interesadas, aunque emitió el mensaje equivocado. Ellas, dicen, tratan de romper el estereotipo.

 

Casos en el resto del mundo

Rusia, Brasil y Canadá son los países donde más instalada está la actividad pole dance para chicos. En los dos primeros hay escuelas y se hacen competencias anuales.

Basta buscar en YouTube para que aparezcan las campeonas del “Miss Pole Dance Russia”, en la categoría niños, que no superan los diez años.

El año pasado, la campeona del certamen fue Olga Trifonova, de nueve.

En la ciudad de Vancouver, Canadá, en cambio, sí se disparó una controversia cuando una instructora empezó con las clases infantiles ya que muchos padres consideraban que no era apropiado enseñar a chicas una actividad considerada propia del cabaré.

Ante la repercusión que el caso tuvo en los medios, la instructora dijo que las clases para chicas (Little spinners, como las llama) comenzaron por un pedido exclusivo de sus clientas adultas, ya que muchas tenían caños en sus casas, donde sus hijos practicaban. También aclaraba que no tenía un tinte sexual, sino que estaba más bien ligado a una actividad física.



Josefina Hagelstrom