SOCIEDAD EL PADRE PEPE, DE LA CARCOVA


“Es preocupante la naturalización del uso de las drogas y las armas”

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Apuesta. Dice que la solución es volver al club, colegio y capilla.
Apuesta. Dice que la solución es volver al club, colegio y capilla. Foto:Juan Obregon
“La villa no es un lugar de delincuentes. Es un lugar de gente pobre, con valores y con necesidades”. El padre José María “Pepe” Di Paola es contundente. Desde hace tres años vive en la villa bonaerense La Cárcova de San Martín, tras haber dejado la capilla de la villa porteña 21  de Barracas, luego de recibir amenazas de narcotraficantes de la zona. Pepe cuestiona que el negocio de la droga creció porque se “naturalizó” su consumo y alerta que “el mundo adulto se ha retirado como referente” y “dejó en huerfandad a los chicos”.

“Hoy el negocio de la droga y de las armas ha crecido porque durante mucho se ha tolerado y naturalizado sus usos. Me preocupa eso. ¿Por qué las armas están al alcance de los chicos? Porque un adulto se las puso en la mano. Esta práctiva va destrozando la vida del chico porque lo corrompe, lo sumerge en un mundo de violencia, lo aleja de los lugares de contención, como puede ser un club, la iglesia, la familia”, analiza Pepe.

“El mundo adulto ha dejado huérfanos a estos chicos, porque no tiene un referente positivo al que imitar. Nosotros teníamos un tío, un médico, un maestro que era referente y hoy ese mundo adulto se ha retirado y ha dejado solos a los chicos y librados a su suerte”, continúa el cura villero.  

Para Pepe “las primeras víctimas de la violencia en los barrios son los pobres”. “Siempre la violencia perjudicó más la vida de los pobres y no al revés. Pero como se desconoce lo que pasa en el interior de la villa generalmente se la estigmatiza, se la señala. El delito está dentro y fuera de las villas, pero los habitantes de la villa necesitan de la presencia del Estado para que sus derechos no sean vulnerados y para sus necesidades sean satisfechos como al resto de los ciudadanos”, destaca el padre Pepe y propone: “Para nosotros, como curas villeros, la solución está en volver a las tres C: colegio, capilla, club. Sumado a la C de casa. Esos son los pilares para brindar oportunidades, para motivar a los chicos y para buscar la integración urbana. Hay que enseñar que ayudar a otro y ser ayudado fortalece a la persona y lo motiva para aprender”.