SOCIEDAD POR LAS INUNDACIONES

Expertos aconsejan cambios en el sistema de emergencias

Mapas de evacuación en las boletas de ABL y señales en zonas inundables son algunas de las sugerencias.

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El temporal del 2 de abril corroboró algo que meteorólogos, urbanistas y expertos en emergencias repiten desde hace tiempo: las inundaciones en las ciudades son un fenómeno cada vez más frecuente y son tan importantes las obras para minimizarlas como que el Gobierno y la población estén preparados para los desastres.

“El 95 por ciento de la ciudad está impermeabilizada, eso sumado a un régimen de lluvias alterado, hace que el agua no escurra y se inunde. Por eso, debe haber más recursos, entrenamiento y planificación en los organismos de emergencias”, sostiene Fabio Quetglas, investigador y especialista en Gestión de Ciudades de la consultora Sociedad y Territorio.

Según indica, una de las principales falencias es la poca información que tienen los vecinos para enfrentar desastres. “Nadie sabe cuál es la vía de evacuación, el centro más cercano ni la calle más alta para resguardarse del agua. Todo es intuitivo, y así se cometen errores. Una buena alternativa sería, por ejemplo, incluir un mapa en las boletas de ABL”.

“Si Buenos Aires tiene un plan de contingencia, no parece que se haya puesto en práctica en la última tormenta”, sostiene Juan Carlos Bertoni, coordinador de Aguas Urbanas del Programa Hidrológico de la Unesco.

Explica que las obras de infraestructura no son suficientes si no se complementan con programas de alarma temprana y de manejo de consecuencias. “En otras ciudades, los postes de luz en las zonas inundables tienen marcas para indicar hasta dónde puede llegar el agua”.

“En Belo Horizonte, por ejemplo, se combinan las obras de drenaje y captación de agua con planes de emergencia. El temporal puso en evidencia que en el país esos planes no existen”, agrega.

La ONU desarrolló el programa Ciudades Resilientes, del que ya forman parte Santa Fe y Posadas. Entre otras medidas, se recomienda incluir a la sociedad civil en los sistemas de alarma, incentivar económicamente a los negocios y las familias para que inviertan en la reducción de riesgos y llevar a cabo simulacros periódicos.

Aunque el Gobierno porteño insiste en que el temporal fue un evento extraordinario, dos fuentes oficiales confirmaron a PERFIL que, ante la recurrencia de “fenómenos históricos” cada pocos meses, ya se están evaluando distintas medidas para reforzar los sistemas de emergencia.

La primera podría ser la compra de radares propios, para detectar las tormentas porteñas antes de lo que puede hacerlo el Servicio Meteorológico Nacional con sus equipos en Ezeiza. Se evalúa, además, incrementar la cantidad de personal y el presupuesto de Defensa Civil, que actualmente ronda los 400, un número que los expertos consideran insuficiente.

La tercera pata sería la información: desde campañas en medios hasta señalamiento de calles inundables, algo que traería resistencia porque podría bajar el precio de las propiedades. También se buscará mayor visibilidad del Gobierno: el modelo sería el de la última lluvia, posterior al temporal, cuando el jefe comunal Mauricio Macri convocó a una conferencia para dar indicaciones a la población, aunque se sabía que el evento sería mucho menor al de la semana anterior, que sorprendió a una buena parte del gabinete de viaje.



Gustavo Ajzenman