SOCIEDAD CRIMEN DE PILAR

Farré reza todos los días en un pabellón de evangelistas

Mientras su abogado espera por los resultados psicológicos, el femicida pasa sus días en el Penal 46 de San Martín.

Foto:Cedoc

Fernando Farré ya lleva cuatro meses en prisión, en un pabellón evangelista donde, según cuenta su abogado, “reza todos los días y está muy mal anímicamente”. Ahí está alojado tras haber asesinado de 74 puñaladas a su esposaClaudia Schaefer, en el country Martindale de Pilar, el 21 de agosto pasado. El femicida y su defensor ahora aguardan los resultados de las pericias psicológicas.

El abogado Adrián Tenca explicó a PERFIL que su defendido colaboró en todas las instancias de las pericias. Agregó que restan los estudios clínicos que se efectuarán en las próximas dos semanas, con lo cual su diagnóstico estaría listo a fines de febrero. El detenido ya fue sometido a ocho entrevistas con distintos profesionales que van a confeccionar su perfil psicológico y psiquiátrico. 

Los únicos que visitan a Farré son sus padres, quienes residen en Recoleta, y dos veces por semana se dirigen al penal 46 de San Martín a visitar a su hijo. En el pabellón de los evangelistas, la celda que ubica al femicida es compartida con otros cuatro detenidos.

La propia madre del empresario ya había sido testigo de la violencia de género que impartía su hijo hacia Schaefer, en un brutal ataque en Punta del Este donde las empleadas domésticas (también testigos) afirman haber visto golpes e insultos en presencia de la madre y los hijos del ex ejecutivo de Coty.

La familia del asesino, por otro lado, planteó hace dos meses un escenario distinto, donde acusan a la víctima de maltratos psicológicos, acoso constante y provocaciones que aludían a la hombría del acusado.

Sin embargo, esto se contradice con las declaraciones de Claudia Schaefer, quien denunció por violencia doméstica a Farré antes del crimen, y dijo que la familia de su esposo también tendía a tener discusiones que sus propios padres jamás tuvieron.

Mónica, de 38 años, y María de 18 años, empleadas domésticas de la casa de Pilar, tuvieron declaraciones que se asemejan a lo que anticipaba la mujer del detenido: “era muy violento y el maltrato era constante, no sólo con ella, con nosotras también. Nos decía mugrientas, muertas de hambre. Todo enfrente de los chicos”.



Redacción de Perfil.com