SOCIEDAD CERCANO A LA TRAGEDIA

"Fue quien más nos apoyó", dicen los familiares de Once

Tras el accidente que causó 52 víctimas, el entonces cardenal tuvo gestos y palabras de contención, además de dar misa.

Cuando se cumplía un mes de la tragedia de Once, el entonces cardenal Jorge Bergoglio tuvo palabras que resonaron con mucha fuerza durante la misa que ofreció en la Catedral metropolitana. “Hay responsables irresponsables que no cumplieron con su deber”, denunció entonces. En medio de críticas y un pedido a los familiares por un reclamo “sereno” de justicia, agregó que “casi la totalidad de ellos (las víctimas) venía a ganarse el pan dignamente. No nos acostumbremos, padre, a que para ganarse el pan dignamente haya que viajar como ganado”.

Desde entonces, los familiares de las víctimas de Once sintieron un apoyo importante por parte de quien es ahora el primer papa argentino, así como años antes lo hicieron los familiares de víctimas de Cromañón, a quienes Bergoglio acompañó en marchas y recorridos por hospitales.

“Las palabras más fuertes que hemos escuchado respecto de nuestra causa y pedido de justicia las tuvo él”, dice María Luján Rey, la mamá de Lucas. Y reconoce que, más allá de las creencias religiosas de cada uno, el grupo de familiares se sintieron siempre acompañados. Vanesa Toledo, hija de Graciela Díaz, se sintió muy movilizada por el nombramiento de Francisco: “Me emocionó mucho que la persona que bendijo las almas de nuestros familiares hoy sea el Papa”, dice.

Fue Juan Frumento, el papá de Leonel, quien redactó el petitorio que luego firmaron los familiares, para que se celebrara una misa en la Catedral y que fuera Bergoglio quien la oficiara. Habían pasado quince días de la tragedia. “Sentí que necesitábamos alguien que nos respaldara, para que la masacre tuviera trascendencia nacional. Fue un guía espiritual que a muchos nos reconfortó”, cuenta. Esa exposición que Bergoglio cosechó ante las controversias del país, analiza, fue lo que lo ayudó a alcanzar el lugar donde está.

“Sus palabras al mes de la tragedia fueron muy contenedoras, desde un tono muy humilde”, agrega Mónica Bottega, la mamá de Tati Pontiroli, quien lo conoce a través del párroco de la escuela donde trabaja. Y recuerda que dos días después del choque del tren recibió un mail personal con condolencias de Bergoglio. Ella lo define como un “cura gaucho”, que “elige estar al lado de los que necesitan amor y consuelo”.

Por su parte, Angel Cerrichio, papá de Matías, dice que cada vez que habló con él, Bergoglio apoyaba sus manos sobre sus hombros. “Me impactó mucho la fuerza que me transmitía”, dice. Al cumplirse un año de la tragedia, el pasado 22 de febrero, los familiares volvieron a organizar una misa en la Catedral metropolitana, pero esta vez Bergoglio no pudo brindarla: se encontraba, justamente, con los preparativos para su viaje al Vaticano.



Josefina Hagelstrom