SOCIEDAD TODAS TIENEN MENOS DE UN MES

Hay más de treinta tomas en Merlo y el Conurbano entra en alerta

Además de las tres mil familias que acampan hace 25 días en el predio de 60 hectáreas, hay otros focos.

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Foto:Cedoc

Las tomas en Merlo no cesan. Otras treinta se replican a lo largo del partido “incendiado” que Raúl Othacehé deja tras 24 años en el poder. La mayoría son terrenos baldíos o basurales de los barrios El Ombú, El Zorzal, Viveros y Las Torres (Pontevedra), La Teja y Barrio Nuevo (Libertad), Agustín Ferrari, Río Alegre, Las Praderas (Mariano Acosta).

Lo llamativo es, además, que todos los usurpamientos tienen menos de un mes: “Estas nuevas tomas son de hace dos semanas y claramente también están fogoneadas por gente afín a Othacehé. Quieren generar una situación de anarquía y caos”, asegura a PERFIL Gustavo Menéndez, el intendente electo, que le ganó la interna del FpV a Othacehé, quien niega ser el responsable de las tomas.

A este mapa caliente se suman municipios como La Matanza –ochenta familias tomaron ayer un predio de cuatro hectáreas en Gonzalez Catán– y se vive un clima de tensión en Quilmes y Lanús, donde fuentes locales afirman que hay rumores de posibles tomas en Monte Chingolo y Villa Caraza, sobre el Riachuelo. 

PERFIL recorrió las 60 hectáreas –45 son de propiedad privada y las otras 15 pertenecen al Plan Federal de Viviendas– sobre la ruta 1003 de la zona conocida como La Pirincha, en la localidad Libertad, Merlo. Allí, días previos a las elecciones del 25 de octubre sólo había pastizales altos. Ahora están acampando 3 mil familias de barrios aledaños y de zonas más alejadas. Los ocupantes dividieron las manzanas, desmalezaron las calles, separaron sus lotes y armaron casillas. Desde la ruta, donde un cordón de Infantería vigila que no ingresen más personas, ni material de construcción, el paisaje está conformado por miles de casillas y árboles que se pierden en el horizonte.

Versiones. Según denuncian los vecinos que actualmente están en la toma, “un puntero de Raúl Othacehé pasó tocando las puertas gritando ‘zona liberada, zona liberada’” y, con el paso de las horas los ocupantes se multiplicaron por miles.

En 24 años que gobernó Othacehé jamás se tomó este predio que, según Acumar, está catalogado como basural. Está claro que es una operación política”, denuncia Rosendo Martínez, ex candidato a intendente de Merlo por Libres del Sur.

En la toma, el panorama es complejo. Hay desde familias con niños discapacitados, que hace más de veinte días que viven sin agua potable, a la intemperie, en casas armadas con maderas, lonas y plásticos, hasta estafadores que se hacen pasar por los dueños del terreno y venden lotes por $ 4 mil. Según las trabajadoras sociales del gobierno bonaerense que trabajan en el lugar, “sólo el 50% tiene necesidad y los otros se aprovechan”.

Estafa. Marta, de 22 años, señala a un hombre con una F100 verde en medio de los terrenos que está a unos metros de ella. PERFIL se acercó a él y le preguntó qué hacía allí y él se hizo pasar por un padre de familia que le cuidaba un terreno a una de sus hijas. “Eso es una mentira. Le vendió por $ 4 mil un terreno a una paraguaya y por $ 700 a otra mujer”, agrega.

Vanesa tiene 28 años y puso unas sogas para dividir parte de la tierra para vivir con su marido discapacitado y su hijo recién operado de la columna. “No queremos que nadie nos regale nada. Yo vivo con mis tres hermanos con sus hijos. No puedo seguir así”, asegura.  Junto a otras dos familias montó una “copa de leche” para brindar algo de comer a todo el que se acerque: “Ayer cocinamos con $ 30 por familia, pero nos quedamos sin nada”.

Censo polémico y ocupaciones que se multiplican

En otras 15 hectáreas del predio tomado en Merlo hay casas a medio construir del Plan Federal de Viviendas, cuya construcción está detenida hace tres años. Por eso, muchas familias con niños  se metieron. Martínez explicó que esta situación es más complicada porque “están cometiendo un delito federal. Muchas viviendas ya tienen adjudicatarios que fueron sorteados en su momento”, afirma. Desde la provincia, continúan censando a la gente. Aunque los vecinos se quejaron de la metodología: “A los líderes de las manzanas le hacen llenar un papel y llevarlo a la sala de salud”. Fuentes de la Policía Bonaerense le aseguraron a PERFIL que “un desalojo va a ser natural”. Varios vecinos dicen que cuando termine el censo no piensan moverse del lugar hasta que les aseguren tener una vivienda.

En La Matanza, la situación es de menor magnitud: ochenta familias ocupan un descampado, ubicado en las calles Santo Tomé y Donizetti en González Catán. Serían cuatro ha. privadas desocupadas.



Agustina Grasso