SOCIEDAD


Institucionalizar el nacimiento salva vidas

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La institucionalización del parto salva vidas. Nacer en un hospital y no en una casa es un cambio histórico que explica en gran medida la disminución de la mortalidad materna. La primera hora de vida es la “hora de oro”: en pocos minutos el bebé debe adaptarse a cambios radicales que van a definir su desarrollo posterior. Muchas muertes de recién nacidos y sus madres pueden prevenirse si los chicos nacen en un lugar adecuado, con recursos humanos, físicos y económicos para garantizar la mayor seguridad en la atención al momento del parto.
Ahora bien, un nacimiento es mucho más que un evento médico. Las instituciones sanitarias muchas veces dejan de lado el aspecto fundamental de la llegada al mundo de una nueva vida, y los cambios profundos que esto produce para quien nace, para la mujer y para la sociedad.
El parto domiciliario como elección en las clases medias y altas suele presentarse como una alternativa al sistema de salud que les devuelve a las mujeres y a las familias el protagonismo en el nacimiento. Este protagonismo es necesario, y un derecho, pero no se resuelve sacando de la ecuación el sistema de salud. Las maternidades tienen que estar preparadas para asistir partos respetados. Esto implica un trabajo desde afuera y adentro de las instituciones para que la experiencia de parir y nacer sea un momento acompañado, cuidado, en el que el equipo médico esté preparado para intervenir, pero sólo lo haga si es necesario.

*Especialista en salud de Unicef.



Fernando Zingman