SOCIEDAD FRANCISCO BAIGORRIA, PARROCO DE LA IGLESIA SAN IGNACIO

“Jamás se acercaron para disculparse por lo ocurrido”

Tras el procesamiento de cinco alumnos por los ataques, critica al Centro de Estudiantes del Colegio Nacional de Buenos Aires.

Tras el procesamiento de los cinco alumnos del Colegio Nacional de Buenos Aires dictado por el juez federal Norberto Oyarbide a raíz de los destrozos que ocasionaron en la iglesia de San Ignacio, el párroco Francisco Baigorria disparó contra la conducción del centro de estudiantes de la escuela contigua (Cenba) y lanzó críticas contra varios funcionarios del gobierno nacional.

Ayer viernes, el padre Baigorria fijó su posición a través de un comunicado en el que se refirió especialmente a los integrantes del Cenba: “Jamás se acercaron ni manifestaron interés de diálogo y encuentro, ni el presidente, ni el vicepresidente, ni autoridad alguna para disculparse y manifestar su pesar por lo ocurrido”, explicó respecto del ataque al altar de la iglesia. En ese descargo también denunció la falta de cooperación y concreción de obras por parte del gobierno nacional. “Sólo quedaron en una cordial visita y compromisos incumplidos del subsecretario de Obras Públicas, del secretario de Culto de la Nación, del director de la Dirección Nacional de Arquitectura y de algún delegado de la Presidenta”, relató. Y agregó que “todo el proyecto presentado se durmió en la burocracia gubernativa y hasta el momento nada se firmó, nada se concretó”.

El ataque a la iglesia se produjo entre el 23 y el 25 de septiembre de 2013, y según se desprende del fallo, los alumnos estaban cursando 4º y 5º año del establecimiento que depende de la Universidad de Buenos Aires (UBA). Todos participaban de la toma, que duró hasta el 27 de septiembre y pertenecían a la agrupación estudiantil “La Revancha”. Los estudiantes pasaron hacia la iglesia a través de los túneles que unen ambos edificios. El jueves pasado, Oyarbide procesó a los estudiantes por el delito de “daño agravado” y les trabó un embargo de $ cinco mil a cada uno.

En su análisis, el padre Baigorria consideró que el monto del embargo es sólo una cuestión simbólica. “A la instancia penal, prosigue una civil, donde se analizan los daños y perjuicios morales, que en este caso, son los más tremendos”, sentenció. En esta dirección, destacó “la intención y deseo de ofensa a Dios a través de la profanación y ensañamiento hacia el altar” por parte de los alumnos. Para Baigorria, la agresión y el daño “son fruto de la intolerancia contra el pueblo creyente y Dios”.

Más adelante, el párroco consideró que todo lo ocurrido debe ser un llamado de  atención a la sociedad. “Transita una decadencia humana y moral que trae aparejados la perdida de valores y violencia social”, sostuvo Baigorria.



Claudio Corsalini