SOCIEDAD DESUNIDOS Y DOMINADOS

La larga historia de fracturas en el sindicalismo peronista

Los antecedentes comienzan ya en los años posteriores al golpe de Estado de 1955.

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default Foto:Cedoc
La fractura del sindicalismo peronista que se registró hoy con la formación de una CGT paralela a la de Hugo Moyano, liderada por Luis Barrionuevo, reconoce antecedentes que se remontan hacia los años posteriores al golpe de Estado de 1955. En 1994, Hugo Moyano y una veintena de sindicatos, algunos de ellos de importancia como los colectiveros de la UTA, formaron el Movimiento de Trabajadores Argentinos (MTA), que expresaba la parte sindical antimenemista.

En la vereda de enfrente se encontraba Rodolfo Daer, líder del Sindicato de la Alimentación y secretario de la CGT, que era la cara sindical oficial y menemista, aunque hoy esta entidad respaldó a Moyano. En los noventas menemistas también habría de registrarse otra secesión: la Asociación de Trabajadores del Estado y los maestros de Ctera, entre otros sindicatos, conformarían luego la Central de Trabajadores Argentinos (CTA).

Las recurrentes particiones del sindicalismo no fueron una práctica privativa del gremialismo peronista, porque el movimiento obrero anterior a la emergencia de esa fuerza política también padeció fracturas irreconciliables Recuérdese la Fora de filiación anarquista y la Unión General de Trabajadores (UTG), de tendencia socialista, entidades que hegemonizaron el sindicalismo argentino en la etapa anterior al peronismo y que tenía grandes diferencias ideológicas.

Durante los primeros dos gobiernos peronistas (1946/1955) el sindicalismo peronista fue hegemónico y se aglutinó en una sola entidad: la CGT. Pero luego de la caída del gobierno de Juan Domingo Perón en ese año y la posterior proscripción a ese sector político, sobrevino la división sindical.

Luego de la intervención a la CGT ordenada por la dictadura del general Pedro Eugenio Aramburu y el almirante Isaac Rojas, el sindicalismo peronista creó una entidad cegetista en la clandestinidad, aunque ella tampoco estaba a salvo de las divisiones.
En esos años en que la actuación del peronismo proscripto se la llamó "Resistencia peronista" había dos alas en el sindicalismo de esa extracción, cuya vida se prolonga hacia la década del sesenta.

Un sector lo lideraba el dirigente textil bonaerense Andrés Framini, que era la fracción "dura" del peronismo y reclamaba embestir fuertemente contra la dictadura de Aramburu-Rojas y luego contra todas las organizaciones políticas y sindicales antiperonistas.
La otra fracción del gremialismo peronista estaba encabezada por el metalúrgico Augusto Timoteo "Lobo" Vandor, que propiciaba el "diálogo" con el gobierno de turno. Sin embargo, según los historiadores y los exégetas del peronismo esa división era una creación política del propio Perón -a la sazón exiliado-, como una táctica cuya meta final era conseguir su vuelta al país en 1964, objetivo que fracasó.

En el plano político-sindical existieron las "62 Organizaciones Sindicales Peronistas", de Vandor; y las "62 Organizaciones de Pie junto Perón", liderada por José Alonso, en momentos en que a aquel dirigente se lo acusaba de pregonar el "peronismo sin Perón". Hacia fines de la década del '60, agrupaciones peronistas y de izquierda del gremialismo crearon la "CGT de los Argentinos" dirigida por Raimundo Ongaro, recordada además por el periódico de esa entidad que dirigió Rodolfo Walsh. Enfrente se hallaba la "CGT Azopardo", que era furiosamente peronista, ortodoxa y corrida hacia la derecha.

La dictadura de Juan Carlos Onganía fomentó la división del sindicalismo y así surgieron los sindicatos por empresa: Sitrac (Fiat Concord) y Sitram (Materfer) en Córdoba, que habría de ser el fermento para el Cordobazo, que enterraría para siempre al onganíato. Durante la última dictadura militar se habrían de crear dos centrales sindicales peronistas: la "CGT Azopardo", que encabezó el dirigente del Sindicato de Plásticos Jorge Triaca, y la "CGT Brasil" -creada a partir del "Grupo de los 25"-, liderada por Saúl Ubaldini, que organizó el 27 de abril de 1979 la primera movilización a Plaza de Mayo contra la dictadura.
En el sindicalismo peronista hizo "escuela" la táctica de golpear (sector duro) y negociar (dialoguistas). ¿Barrionuevo será el sindicalismo duro contra el kirchnerismo?.

Fuente: Horacio Raúl Campos (DYN)

Redacción de Perfil.com


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