SOCIEDAD LA PROLONGACION VA DE PLAZA DE MAYO HASTA RETIRO

La línea E estará lista a fines de 2017 y costará $ 700 millones más

Llevará 125 mil pasajeros por día y aliviará el tránsito en el Bajo. PERFIL recorrió los túneles y estaciones “fantasma”.

Foto:Juan Obregon

El cruce de las avenidas Corrientes y Leandro N. Alem es una de las zonas más transitadas de la Ciudad. Sin embargo, unos metros bajo tierra la realidad es otra. Los largos y anchos andenes de las estaciones Correo Central, Catalinas y Retiro, que forman parte de la prolongación de la línea E del subte, contrastan con la vorágine que se vive en la superficie. Abajo, en los accesos y escaleras que conectarán la prolongación con las líneas B y C, y en los túneles desiertos por donde circularán los trenes, todo es silencio y quietud.  

Según estimaciones de la Ciudad, que continuará con los trabajos una vez que Nación transfiera la obra –algo que, según se estima, ocurrirá en los próximos días–, para terminar la nueva extensión se necesitará una inversión de casi $ 700 millones y un plazo de dos años y medio de trabajo. Es decir, estará en funcionamiento para fines de 2017.

El nuevo tramo cubre unos dos kilómetros de distancia, y va desde estación Bolívar (en Plaza de Mayo) hasta la estación de ferrocarriles Retiro. Si bien la extensión está construida desde hace poco más de un año, aún no puede utilizarse. Falta instalar las vías y los durmientes, y habilitar la potencia eléctrica necesaria para que circulen los trenes y todo el entramado de señalización.

Los túneles y estaciones fueron construidos por el gobierno nacional. Las obras empezaron en 2007, cinco años antes de que todo el sistema de subterráneos fuera transferido a la órbita de la Ciudad. En esas obras, el Estado nacional invirtió cerca de $ 1.200 millones, y tenía un plazo original de 36 meses para terminarlas. Tardó siete años. “Esperamos que en estos días se firme el traspaso definitivo de estas obras, así podemos terminar con la prolongación de las tres estaciones y mejorar el servicio a los usuarios”, dijo Juan Pablo Piccardo, titular de Sbase.

La línea E une actualmente Plaza de los Virreyes con Bolívar, y es utilizada por unos 100 mil pasajeros por día repartidos en 12 formaciones. Se cree que cuando se habilite el nuevo tramo sumará entre 20 y 25% más de pasajeros, además de aliviar el tránsito de todo el Bajo y el microcentro porteño.

Respecto del material que aún falta, desde la Ciudad aseguraron a PERFIL que ya se encaminaron los procesos de licitación para la compra de vías. “Teníamos que remodelar varios tramos de la línea, por lo que, previendo que íbamos a hacernos cargo de la obra, sumamos kilómetros para la extensión”, contó una fuente del Ejecutivo porteño. Una vez terminadas las obras principales, seguirá una serie de tareas denominadas “de segundo nivel”. Son las que tienen que ver con la ventilación forzada, las escaleras mecánicas, los ascensores y el sistema contra incendios. Lo último es la instalación de molinetes, señalética y cartelería.

Bajo tierra. Desde mediados de 2014, los andenes –de casi 100 metros de largo por 20 de ancho–, túneles, boleterías, escaleras fijas y pasillos de acceso y combinación con las líneas B y C están terminados y son mantenidos por personal de la empresa Roggio, encargada de ejecutar la obra civil y, a su vez, concesionaria del servicio de subtes.

La estación Correo Central, por ejemplo, es la conexión directa de la estación Leandro N. Alem de la línea B. Por el momento, una simple puerta de madera separa los andenes de la E de los miles de pasajeros que acceden desde la esquina de Corrientes y Alem al subte. Otra entrada que tendrá la futura prolongación será la Del Bicentenario, y dará acceso directo al foyer del Centro Cultural Kirchner. Lo mismo ocurrirá en Retiro, donde se conectará directamente a los pasajeros con las distintas líneas de ferrocarril y la Terminal de Omnibus.



Claudio Corsalini