SOCIEDAD PLATA FACIL

La otra cara de un experto ladrón de cajeros automáticos

Oscar Bonardi es un cordobés amante de los deportes extremos, que fue condenado y nuevamente detenido por copiar tarjetas y robar las claves.

La adrenalina corre por sus venas. Es amante de los deportes extremos. De los fierros. Y de la velocidad. Practica alta delta, disfruta como si fuera un chico del sky acuático y hasta prepara kartings de competición. Sin embargo, no es un deportista conocido. Y ni se hará famoso por alguna de sus acrobacias callejeras. Es un experto ladrón de cajeros automáticos, con probados antecedentes penales, una condena a cuatro años de prisión en la provincia de Córdoba y un pedido de captura activo solicitado por una fiscalía de la Ciudad de Buenos Aires.

Oscar Bonardi –de él se trata– tiene 53 años y un historial delictivo que lo ubica en el selecto escalafón de los especialistas. Fue detenido este martes en el barrio porteño de Palermo, en un operativo realizado por la División de Fraudes Bancarios de la Policía Federal Argentina (PFA).
Lo demoraron a metros de la sucursal del banco Macro ubicada en la avenida Scalabrini Ortiz al 1700, donde aparentemente instaló un falso “abrepuertas” y colocó una micro filmadora en el cajero automático, que discretamente direccionó para obtener el PIN que introducían los clientes.
Según fuentes policiales consultadas por PERFIL, el dispositivo de la puerta de acceso copia los datos de la banda magnética de la tarjeta y con la cámara agenda las claves de seguridad. En un plástico virgen –como los que se entregan en los negocios de videojuegos– vuelca toda la información obtenida y después opera con normalidad en el cajero, donde extrae el máximo de dinero disponible de la cuenta.
La modalidad es conocida como “skimming”. Es una trampa difícil de advertir porque el sistema nunca deja de operar.

Cuestión de familia. De acuerdo con los voceros, Bonardi sería un verdadero experto en la materia que incluso llegó a operar con su hijo, un técnico electrónico de 26 años.
“La cantidad de dinero que obtuvo a lo largo de estos años es incalculable”, confiesa un jefe policial que siguió sus pasos.

Los primeros casos fueron detectados en la ciudad de Córdoba, su ciudad de origen. Bonardi tiene su domicilio en el barrio Alberdi, a pocas cuadras de la cancha de Belgrano.
La seguidilla de casos en las que aparece involucrado arranca entre los años 2007 y 2008, aunque los responsables recién pudieron ser identificados a mediados de 2009. La investigación fue realizada por la División de Delitos Económicos de la Policía de Córdoba. Bonardi fue detenido por primera vez el 16 de mayo de ese año. Lo atraparon en un bar de la city porteña, junto a su hijo y otro hombre que también habría participado de una innumerable cantidad de estafas.

En la instrucción realizada por el fiscal cordobés Enrique Gavier, quedó demostrado que el acusado y su gente robaron datos de las tarjetas en la Ciudad pero realizaron las extracciones en Córdoba.
El 19 de agosto de 2011 Bonardi fue condenado a cuatro años de prisión como coautor del delito de “defraudación calificada mediante el uso de tarjeta de débito falsificada”. Según el fallo, fue responsable por “38 hechos continuados”, aunque se descuenta que los damnificados serían muchos más.

Pocos meses después, el fiscal Martín Mainardi –a cargo de la fiscalía de instrucción Nº 4– ordenó su captura por su presunta vinculación con una serie de hechos cometidos bajo la misma modalidad.
Sin embargo, el sospechoso recién fue detenido este martes cuando personal de Banelco descubrió que alguien había instalado un dispositivo de “copia datos” en el cajero del banco Macro de Palermo.

Los expertos de la División de Fraudes Bancarios de la Federal montaron una guardia encubierta en las inmediaciones hasta que pudieron detectar la presencia sospechosa de un Volkswagen Passat de color gris. Cuando identificaron a su conductor descubrieron que era Bonardi. No estaba solo. Un joven de 22 años fue apresado en el interior de la entidad bancaria.

Según las fuentes, cuatro micro cámaras filmadoras y un abrepuertas falso fueron secuestrados como principales pruebas de cargo contra los acusados.



Leonardo Nieva/ Nadia Galan