SOCIEDAD

La psicología de los conductores

Creer que, porque ya chocó una vez, va a volver a chocar; querer renunciar al trabajo; tener un cambio en el comportamiento; no querer estar con sus compañeros, hablar del tema o cerrarse y aislarse socialmente. Son algunos de los síntomas que les produce el estrés postraumático a muchos de los maquinistas que pasan por situaciones límite.
Así lo explica la médica legista María Teresa Paz Köhler, que atiende a conductores hace más de diez años y es autora del libro Verdugos Inocentes, en donde analiza el daño psicológico que sufren.
Desde La Fraternidad agregan que, cuando se jubilan, los motorman cargan con un promedio de treinta muertes sobre sus espaldas, que deriva en un impacto emocional importante. “Si están tratados adecuadamente, lo superan. Si no, los ponés al frente de un tren otra vez sin estar bien”, explica Köhler.
Recién en la década de los 90 se empezó a considerar accidente de trabajo una situación como atropellar a una persona que se suicida. Entonces, el motorman es derivado a la ART y tiene tratamiento psicológico. Sin embargo, en el gremio denuncian que son insuficientes y los psicólogos que los asisten no están preparados (incluso el examen previo a salir de servicio, a veces lo realizan los supervisores de los maquinistas).
“El problema es que deberían ir con un psiquiatra, no un psicólogo, que les da tres días de reposo y nada más. Hay que evaluarlos acorde a lo que le sucede a cada uno, no se puede sistematizar”, agrega la médica.



Josefina Hagelstrom