SOCIEDAD


La tecnología también ayuda

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Cuando no podemos concurrir a una clase o no tenemos un lugar en casa, las aplicaciones son una alternativa para encontrar el punto de equilibrio. Hay que compararlas con diez años atrás, cuando la gente tenía una meditación guiada en casete o un disco de pasta.
La tecnología hoy permite incorporar parte de la práctica y nos va guiando a entrar en el proceso, pero después hay que hacer una búsqueda interior a través del silencio.
Como la gente está buscando elementos para mejorar su calidad de vida, no hay que pensar que haya una incongruencia con la tecnología, ya que, entre no hacer nada y hacer esto, indudablemente ayuda. Lo que sí, no tiene que convertirse en un amuleto del que no podamos dejar de depender: en la medida en que depositamos todo lo que tenemos que hacer en el teléfono, el día en que no lo tengamos hay un problema.
Nosotros mismos tenemos que recordar tomarnos esos minutos diarios de pausa, más allá de que una aplicación nos lo avise.
Y para concentrarse en cualquier lugar, de la misma manera que en una oficina llena de gente nos podemos concentrar en nuestra computadora, también en un colectivo tenemos el poder de enfocarnos en la respiración y olvidar lo que sucede.
No es ideal, pero en la gran urbe tenemos que tomar esos pequeños espacios de tiempo para recargarnos y volver a encontrar nuestro centro.

* Director de la Fundación Indra Devi.



David Lifar