SOCIEDAD ALERTA PARA LOS PADRES DE ADOLESCENTES

La venta y exhibición del consumo de marihuana crece en las redes sociales

En internet hay una comunidad, Fumatinga, con más de 50 mil usuarios. También en Facebook, Twitter e Instagram se suben fotos y consejos sobre el cultivo. El vacío legal que impide controlar lo que se publica.

Foto:Captura Web

En el perfil de cualquier red social como Facebook, Twitter o Instagram, puede encontrarse el resumen de la vida de una persona. Fotos, gustos musicales, comidas favoritas y ahora también si fuma marihuana. En los últimos tiempos, la cultura del cannabis explotó en internet y ya dejó de ser un tema tabú.

“Creo que estamos asistiendo a una naturalización del tema y a la pérdida del miedo”, sostiene Sebastián Basalo, director de la revista THC, en una charla con PERFIL. Según él, “pese a que hay un preso por hora por consumir, se perdió el miedo a la ley y las personas eligen desobedecerla mostrando que consumen igual. Esto evidencia el fracaso de educar con prohibición. Hay que pensar nuevos mecanismos que impliquen informar y educar en lugar de reprimir”, propone.

Si bien esto puede ser una ventaja para adultos consumidores, enciende una señal de alerta en los padres de adolescentes o jóvenes, que pueden no tener tan claros los riesgos del consumo sin control (ver aparte).

En la web Taringa!, donde se generan comunidades de debate, existe Fumatinga, dedicada al cannabis, y es una de las diez con más seguidores.
Cuenta con más de 50 mil usuarios y reúne más de 40 mil debates sobre los derechos del consumidor y las razones para legalizar la marihuana, y además presenta artículos de todo lo que hay que saber para estar informado sobre el tema. “Hay muchísima información en internet sobre las distintas drogas, de gente que sabe y de gente que no. Esto también es un reflejo de la sociedad, de su evolución y de las nuevas formas de comunicación y de la necesidad de expresar todo el tiempo lo que sea”, sostiene Juan Pablo Martínez, miembro de esta comunidad.

Rompiendo con la virtualidad, Fumatinga también organiza encuentros como el Cannapicnic y combina citas de “trueque de materiales” para el cultivo.
En Facebook existen grupos, páginas y usuarios que comparten todo tipo de imágenes de sus plantas y cultivos. Algunos inician contactos de posibles vendedores y compradores de la sustancia.

También se reconvirtió Tinder, la aplicación que funciona por rastreo satelital para encontrar pareja, como un modo de encontrar vendedores de marihuana cercanos al usuario. Así circulan fotos de perfiles con las típicas hojas verdes y usuarios que utilizan nombres alusivos a la droga.
Uno de los problemas es que, según explican los expertos, en internet no hay un marco legal claro para controlar la difusión de esa información (ver recuadro). De todos modos, se registraron allanamientos policiales tras seguir publicaciones de consumidores en las redes.

“Es importante destacar que de ninguna manera Taringa! es utilizada para cualquier actividad ilegal vinculada con la droga. Si se tratase de un caso de apología del delito o consumo, Taringa! la daría de baja por ir en contra de nuestro protocolo”, explican las autoridades del sitio argentino.
También en YouTube, al ingresar en el buscador las palabras “marihuana argentina” o “cannabis”, se desliza una lista interminable de videos y tutoriales sobre cultivo, estilos de consumo y documentales sobre la historia de la planta. En Twitter hay hashtags vinculados o cuentas que se registran con nicks (sobrenombres) como “Legalize Cannabis”, “Cannaclo”, y siguen las variantes.

Hasta la red social Instagram, que se destaca por el intercambio de información desde las imágenes, se convierte en una plataforma para exhibir el consumo. En las fotos se ven macetas que conforman el cultivo de cannabis; jóvenes que exhiben bocanadas de humo blanco y millones de memes, como el personaje del dibujito Las superpoderosas que sostiene “un ramo de flores” de cannabis.

 

Entre la apología del delito y la libertad de expresión

El caudal de información sobre el consumo de sustancias existe en la web y desde el estudio de abogados González Frea, especializado en temas informáticos, explican que en estos casos los usuarios se amparan en la ley número 26.032.

Esta ley estipula que la búsqueda, recepción y difusión de información e ideas de toda índole a través del servicio de internet está comprendida dentro de la garantía constitucional que ampara la libertad de expresión (art. 1°).

No obstante, el letrado Ezequiel Lucero sostiene que, “al referirnos específicamente a la publicación de información y divulgación de consumo o venta de drogas, estamos hablando de un delito penado por la Ley 23.737, lo que es considerado apología del delito”.

Sobre si existe la posibilidad de frenar las publicaciones vinculadas al tema, sostiene: “Cada página web está alojada en un servidor y debe aplicársele las leyes locales del lugar en donde se esté alojando ese contenido, además de aplicar las leyes locales y prohibir su publicación en nuestro territorio evitando su difusión”.

Según Lucero, “no hay legislación específica que regule la web; se regulan comercial y penalmente las conductas ilícitas relacionadas con la informática, pero que aún no contemplan en sí los delitos informáticos”.



Gisela Nicosia