SOCIEDAD MERCADO INMOBILIARIO

Los amenities, una moda lujosa y cara que crece en viviendas y oficinas

Cada vez son más los particulares y las empresas que buscan edificios con pileta, parrilla, salón de usos múltiples y otros espacios para relajarse. Aunque cueste mantenerlos y después se usen poco son la atracción principal en el mundo de los ladrillos.

Tendencia Arquitectonica
Tendencia Arquitectonica Foto:Cedoc
Con el tiempo todo cambia y en el mundo de la arquitectura, como en el de la vestimenta, la moda juega un rol clave a la hora de marcar tendencias. Hoy, así como antes el mercado estuvo saturado por las famosas “conejeras” (departamentos monoambientes), los amenities parecen aflorar como las estrellas de las desarrolladoras y los emprendimientos inmobiliarios. Pileta, sauna, parrilla, SUM (salón de usos múltiples), gimnasios y otras tantas comodidades son demandadas con más frecuencia en todo tipo edificios.

Pero lo más llamativo, es que al igual que las personas buscan torres con espacios comunes de estas características para vivir cómodamente y tener todo al alcance de la mano, las empresas, con el fin de mejorar la calidad laboral de sus empleados, ahorrar tiempo y abaratar costos, también los piden cuando buscan dónde establecerse.

“Al diseñar edificios de oficinas se tiene en cuenta, por ejemplo, salones de usos múltiples que están equipados como si fueran grandes salas de reuniones, con proyectores, pantallas gigantes y cocina con un espacio físico para desplegar un buen catering si hace falta”, explica Mariana Stange, Directora de la División Oficinas de la firma L.J.Ramos. “Esto le da a las empresas la posibilidad de ahorrar lo que antes gastaban en reservar habitaciones o salones privados en hoteles y aprovechar, de otra manera, el amplio espacio que en cada oficina se le destinaba a la sala de reuniones y que se usaba eventualmente. Así se explotan mejor los metros cuadrados de cada estudio y no hace falta alejarse del lugar de trabajo”.

Aunque se consolidaron en los últimos dos años las primeras construcciones de este tipo se hicieron en Capital Federal hace diez y, con el tiempo, se expandieron hacia la Zona Norte (conocida también como corredor Panamericana). “En casos como estos, donde el lugar de trabajo queda casi aislado de un punto céntrico al cual ir a almorzar, caminar o despejarse para frenar un poco el ritmo laboral del día, también se contempla la existencia de gimnasios con duchas, peluquerías, negocios, grandes comedores y distintos agregados que hacen de la oficina un lugar más ameno”, comenta Stange.

Debido a su abundante demanda en el mercado actual quien evalúa lanzar un emprendimiento exclusivo para oficinas lo hace pensando en edificios categoría triple A (la más lujosa). Lo curioso, es que quienes piensan en alquilarlo (a diferencia del rubro residencial aquí no suelen verse ventas), buscan directamente estas construcciones ya que, como describe Stange,“alquilar una oficina de igual tamaño en una torre con estas comodidades y una que no las tiene no es mucho más caro porque no hay ventaja competitiva. Los amenities, en este caso específico, no son lo que más encarecen las expensas como en los complejos de viviendas. Lo más caro es la seguridad privada”.

Viviendas. Por el lado de los residenciales, aunque parecen haber llegado para quedarse, la mano con los amenities es muy distinta.

Con gran convocatoria en general pero sobre todo entre el público joven, las torres con pileta, sauna, gimnasio, parrilla, grandes salones, juegos, etc, “vienen a reemplazar el viejo concepto de las casas de fin de semana. En lugar de irse a pasar sábado y domingo a una quinta afuera de la ciudad, las familias prefieren tener todo cerca y moverse lo menos posible”, asegura Dina Crusizio, Directora de la División Residencial de la firma L.J.Ramos. Por los costos, aclara, “es una tendencia a la que puede aplicar gente de clase media-alta”, y quienes más lo demandan “son los que viven en departamentos de dos o tres ambientes de, como mucho, 80 metros cuadrados”, asegura.

Sin embargo, la principal diferencia con los edificios de oficinas no es que aquí la pileta es la más solicitada (en las otras construcciones ni se contempla porque su uso es nulo), sino que son las expensas. Es decir, los costos fijos. “La brecha que hay entre un departamento de un edificio tradicional y uno de igual tamaño pero que tiene amenities es de al menos dos mil pesos como mínimo”, afirma Crusizio. Ese monto, obviamente, varía dependiendo del tamaño de la torre. Vale aclarar que si bien cuantas más unidades hay los costos de mantenimiento se hacen más accesibles, por lo general, la convivencia empeora.

Inmobiliarias. Sebastian Enricci, Gerente General de Enricci Propiedades, una inmobiliaria que está ubicada en la zona de Congreso desde 1935, asegura que "los espacios que más sirven por su practicidad y demanda son las piletas". 

De acuerdo con su experiencia, Enricci sostiene que "aunque llegaron a fines de los 90' porque se creía que se hacían más vendibles las propiedades, todavía no son un factor determinante a la hora de comprar". "Hay cierto tipo de compradores que buscan tenerlos, por lo general parejas jóvenes y sin hijos ya que las piletas no suelen ser muy grandes y se implementan con la idea de refrescarse en verano, pero siguen siendo reasignables", comenta.

Al momento de analizar esto último y en sintonía con su colega, Martín Edgardo Simhan, dueño de la inmobiliaria MES Inmuebles, se basa en el contexto económico. "La gente cuida el bolsillo, el que puede entrar lo hace pero si piensa en llegar a fin de mes, la pileta o el quincho no son indispensables para vivir", dice.

Según Simhan, “el auge de los amenities se debe a que responden a un cambio sociocultural, a los hábitos". "Pero a pesar de ser una moda y de los conflictos de convivencia que se generan en todo edificio habitualmente, le dan un valor agregado a la vivienda y mejoran la calidad de vida de las personas. Ayudan a integrar a los vecinos”.

La excepción a la regla.  Claro que, como en todo, hay distinciones. Gonzalo Catalán es el caso ideal para entender que en este mercado no todo es lineal. Es soltero, tiene 40, alquila un dúplex de dos ambientes con cochera en la zona de Palermo Hollywood (una de las zonas donde más caras y donde todo se construye con amenities) y cuenta, además, con pileta, lavadero, SUM y parrilla.

Por todo esto paga poco más de $10 mil de alquiler al mes y de expensas, el punto de la discordia, paga solo $2300 cuando los departamentos de la misma característica en esa zona no pagan menos de 4 mil. “Acá ocurre algo atípico. La mayoría estamos en la pileta gran parte del día, el SUM y la parrilla se usa muy poco y el laundry desde que estoy no vi que nadie lo usara. Es un edificio lleno de jóvenes y chico (en total hay 14 departamentos), por lo que, siguiendo la lógica, tener todas estas comodidades sería más costoso de sobrellevar, pero las expensas dicen lo contrario. Es un negoció”, asegura.



Cristian Javier Riccomagno