SOCIEDAD EN BUSCA DE NUEVAS EXPERIENCIAS

Los chefs se juntan para cocinar a ‘cuatro manos’ y atraer más clientes

Es una tendencia que se da en el mundo y se consolida en Argentina. En el último mes hubo tres propuestas de este tipo en restaurantes porteños. El cubierto llega a costar hasta $ 2.600.

Colegas. Rodolfo Guzmán cocinó con Germán Martitegui en Tegui.
Colegas. Rodolfo Guzmán cocinó con Germán Martitegui en Tegui. Foto:lucena

“Para los cocineros, es difícil salir a comer afuera, tener una vida social. Por eso, para mí invitar gente a mi restaurante es una forma de compartir y de viajar. Hay otras cenas que son sólo marketing, porque evidentemente es una moda. En nuestro caso, es muy sentido lo que hacemos”. Así explica Germán Martitegui, responsable de Tegui, considerado el mejor restaurante de Argentina según el ranking de los 50 best de Latinoamérica, las cenas a “cuatro manos”, eventos en los que dos prestigiosos chefs se reúnen para cocinar juntos. Una propuesta consolidada en el mundo, que se da cada vez con más frecuencia en Argentina. En estos eventos, el cubierto puede llegar a $ 2.600.

“La idea de realizar comidas con colegas invitados tiene como principal objetivo ofrecer a nuestros clientes una nueva perspectiva sobre nuestra cocina. En nuestro caso, Donato vino a enriquecer nuestra cocina judía desde la óptica italiana. Es una gran oportunidad para aprender del otro y conocer nuevas recetas, técnicas y productos”, suma Tomás Kalika, quien acaba de recibir a Donato de Santis en su restaurante, Mishiguene Fayer.

En el caso de Martitegui, estas propuestas forman parte del ciclo ICBC Gourmet Experience, que tendrá invitados a lo largo de todo el año. El más reciente fue el chileno Rodolfo Guzmán, de Boragó. En un menú de diez pasos, hicieron dos a medias. La creación conjunta más celebrada fue una ostra con chilto (una fruta del norte de nuestro país), que sirvieron con un caldo de la raíz de un alga que Boragó trajo del Pacífico. “Rodolfo sumó algunos de sus productos, que son impresionantes, como flores del desierto de Atacama que florecen cada dos años, cosas únicas. Fue mágico: los platos eran increíbles, la energía en el restaurante... pocas veces hubo una noche así”, recuerda Martitegui.

Acción. Ver trabajar a un chef de un gran restaurante en medio de un servicio es como observar el trabajo de un general que prepara a su tropa para la guerra. Cada uno tiene su estilo y ritmo propios. Por eso, compartir este espacio con otro colega parecería en principio algo no muy sencillo. Sin embargo, ellos aseguran que todas las experiencias fueron exitosas. “Requiere un poco de trabajo extra la planificación de este tipo de encuentros, ya que estamos invitando a un amigo a cocinar a nuestra cocina, es por eso que queremos agasajarlo y que se sienta cómodo. Estamos generando una experiencia diferente a la normal”, afirma Pedro Barguero, a cargo de Chila, quien recibió en su restaurante a Juan Gaffuri, executive chef del Four Seasons y responsable de Elena y Pony Line.

 “La cocina funciona con un idioma universal y hace que no sea difícil poder coordinarlo. Hoy cada vez más los cocineros compartimos todo lo que hacemos, tanto con otros colegas como con el público. Nos ayuda a seguir creciendo y evolucionando nuestra cocina”, comenta Gaffuri. Kalika coincide: “Es necesario unir fuerzas. De la unió​n salen cosas positivas, donde todos crecemos y todos nos beneficiamos. No se trata solamente de uno y su mundo”.