SOCIEDAD ALERTA POR EL CRECIMIENTO DE LA OBESIDAD INFANTIL

Los chicos consumen en el recreo unas 6 mil calorías extra por mes

Un estudio de la Fundación DAAT analiza los alimentos que compran los menores en la escuela. La importancia de los kioscos saludables.

Un jugo y un alfajor es una de las elecciones más frecuentes que hacen los chicos para comer durante el recreo. Analizado desde el punto de vista de las calorías ingeridas, este “combo” equivale a 350 kcal. Si se multiplica por los cinco días de la semana asciende a 1.750 kcal y al mes serán 7 mil kcal. La cifra crece aún más si se suman algunos caramelos (140 kcal entre 8 a 10 unidades) o un paquete chico de papas fritas (35 gramos 140 kcal). Según el último estudio realizado por el Centro Médico Fundación DAAT, la mala ingesta de alimentos en los recreos genera que los niños consuman en promedio casi 6 mil calorías de más por mes.

Este ejemplo demuestra que la transformación de un kiosco tradicional a uno saludable incide directamente en la problemática de la obesidad y sobrepeso en la población infantil. “A mi hijo le encantan las golosinas, los chupetines y todo lo que tenga azúcar. Como en la escuela no puedo controlar lo que come, hablé con el kiosquero para que no le venda nada dulce”, confiesa Andrea Sequeira, que se preocupa por el exceso de peso de su hijo Tomás, de 6 años.

Si bien desde 2008 está vigente la Ley 26.396 que contempla en el artículo 9 la promoción de un ambiente escolar más sano a partir de la implementación de kioscos saludables, sólo en algunos establecimientos pueden encontrarse (ver aparte).  

Viviana Baranchuk, médica en nutrición y directora de DAAT, explica que los estudiantes de nivel primaria deben consumir entre 1.800 y 2.000 mil calorías por día entre todas sus comidas. “Es imprescindible controlar la alimentación durante las horas que están en la escuela. Si no cuentan con viandas que llevan desde la casa, muchas veces consumen lo que tienen a mano en los kioscos”, dice. Baranchuk insiste en que el proceso alimentario dentro de la escuela involucra a los padres y también a los educadores. “Se recomienda servir platos con alimentos de diferentes colores y sabores; además de hablarles sobre la importancia de incluir variedad de alimentos. Debemos alentarlos a reemplazar las golosinas por frutas frescas o secas”, aconseja.

Ana Gómez Neira es mamá de tres varones y coincide en la importancia de ordenar la dieta de los hijos. “Los chicos se llevan siempre de casa una vianda con verduras, o un sándwich de pollo y jugos sin azúcar. No les doy dinero para que se compren algo como hacen otros compañeros. Si bien en su escuela tienen la posibilidad de comprarse alimentos saludables como frutas y yogures, prefiero saber lo que comen”, afirma.

Desde la Fundación DAAT recomiendan suplantar el jugo y el alfajor por una bebida sin azúcar (0 kcal) y un turrón (70 kcal) o fruta (90 kcal). La diferencia de calorías rondará en 270 por día, lo que a la semana serán 1.350 kcal y al mes significarán 5.400 kcal menos.

Según la OMS (Organización Mundial de la Salud), la Argentina está entre los países con mayor índice de niños obesos de América Latina. “El sobrepeso combinado al sedentarismo que genera la cantidad de horas que los chicos pasan frente a la tele o la computadora altera el desarrollo y el crecimiento”, asegura Baranchuk.

Por eso se recomienda diseñar una dieta variada y balanceada, reemplazando harinas y azúcares refinados por orgánicos o integrales, y en lugar de gaseosas azucaradas, ofrecerles limonada, jugos de frutas frescas, gaseosas con edulcorante natural o agua.



Gisela Nicosia