SOCIEDAD AUN NO HAY LEGISLACION QUE LOS HABILITE

Los food trucks salen de temporada y arman polémica en las playas

Son un fenómeno gastronómico que implica menos inversión y más ganancias. Pero los comerciantes locales los cuestionan. En Pinamar funcionan pero sin ruedas, en Mar del Plata, en espacios privados.

Propuestas. Son muy variadas. Hay desde heladerías hasta una barbería móvil a cargo del estilista Javier Luna (der.). En Uruguay también se usan en eventos privados (abajo).
Propuestas. Son muy variadas. Hay desde heladerías hasta una barbería móvil a cargo del estilista Javier Luna (der.). En Uruguay también se usan en eventos privados (abajo). Foto:Patricio Cabral
Los food trucks son el último gran fenómeno gastronómico de la Ciudad de Buenos Aires, donde en noviembre pasado se aprobó una ley para que puedan instalarse en las calles porteñas. Con la llegada del verano se trasladaron a la costa atlántica. Así es como tanto en Mar del Plata como en Pinamar se pueden encontrar estos camiones de comida o bebida formando parte de algunos paradores, o en eventos privados. Y tal como ocurrió en la Ciudad, al pisar la arena estalló la polémica con los comerciantes locales.

Si bien hoy no están habilitados para funcionar en la vía pública, funcionarios de las principales balnearios aseguran que son una tendencia en ascenso y que es muy probable que para el próximo verano ya habrá una regulación que los autorice.

“El fenómeno food truck es algo que llama la atención y se quiere implementar como una modalidad nueva en Pinamar”, asegura Guillermo Benítez, secretario de Gobierno del municipio costero. En Mar del Plata siguen la misma línea. “Es la tendencia en la gastronomía y no podemos ser ajenos a eso”, explica Cristian Azcona, concejal y principal promotor de la iniciativa en esa ciudad.

En ambos destinos, se presentaron proyectos para regular la instalación de los food trucks en la vía pública, pero se vieron frenados ante la falta de consenso con el sector comercial local (ver aparte). En Pinamar, ante la falta de una reglamentación, los trailers se ubican en sectores privados, sólo como puntos de venta y sin producir los alimentos en el lugar. Incluso, hasta tuvieron que sacarles las ruedas. “Fue un arreglo para que estén en lugares fijos y que no compitan deslealmente con otros”, explica Benítez. Según el funcionario, este verano ya hay treinta trailers asentados y hubo, aproximadamente, 150 solicitudes para habilitar food trucks móviles.

En cambio, en Mar del Plata, los trailers son protagonistas en eventos privados. Algo similar sucede en Punta del Este, donde fueron protagonistas este fin de semana en el festival boutique Highlights. “Queremos ir de menor a mayor, tener experiencias en lugares habilitados y recién después de analizar su funcionamiento, ver si pueden estar en lugares públicos”, explica Cristina Coria, concejal y presidenta de la Comisión de Obras y Planeamiento. Por ejemplo, el pasado jueves comenzó la Foodie Fest MDQ 2017, que cuenta con veinte food trucks, diversas propuestas gastronómicas y durará un mes.  

Conflicto. Sin embargo, este modelo de negocio genera controversia con los comerciantes de la costa. “El local que está todo el año esperando la temporada, para generar más dinero, se ve afectado. No es lo mismo tener un negocio en la calle, pagando todos los impuestos, que un carrito”, afirma Alberto Salvemini, secretario de la Asociación Empresaria, Hotelera y Gastronómica de Pinamar.

El dirigente asegura que hay una “competencia desleal” porque “no se piden las mismas condiciones” que a un comercio que ya está instalado. E insiste en que los food trucks sólo funcionan en la temporada de verano, el período más esperado por los hoteleros, gastronómicos y empresarios costeros.

A pesar de los argumentos en contra, este formato de venta no para de crecer, y muchas marcas lo eligieron para hacer acciones este verano.

Incluso los trucks comienzan a usarse más allá del rubro alimentario. “La tendencia es estar sobre ruedas, todos lo están haciendo. Se trata de un nuevo modelo de negocio, locales más chiquitos, de 40 metros cuadrados. La repercusión es bárbara, llama la atención”, cuenta el estilista Javier Luna, que armó una barbería móvil en las playas de Pinamar. Asegura que es una alternativa para evitar los costos fijos que implican el alquiler de un local. “Faltan leyes que amparen este nuevo trabajo, pero es una tendencia que se va a ver más el año que viene, muchos ya lo están haciendo”, concluye.

Victoria Moreno