SOCIEDAD EN CASA Y PARA LA FAMILIA

Los hombres argentinos lideran el ranking de los que más cocinan

El dato surge de una encuesta de Kantar Worldpanel en ciudades de América Latina. Además, las argentinas son las que menos lo disfrutan.

A cargo. Víctor García (@elgordococina) da cursos y comparte recetas con sus 300 mil seguidores de Instagram.
A cargo. Víctor García (@elgordococina) da cursos y comparte recetas con sus 300 mil seguidores de Instagram. Foto:instagram @elgordococina

Todos los días, Maximiliano Kupferman tiene la misma rutina: vuelve del trabajo, cocina para él, su mujer, Pilar, y su hija Olivia; pero antes de comer se asegura de subir las fotos de la cena a su Instagram @papacocina, donde tiene más de diez mil seguidores. “Siempre cociné, cuando vivía solo y ahora, con mi familia. Se dio así porque a mí me gusta cocinar y a mi mujer no; y si bien cuando vivía sola se cocinaba, desde que nos conocimos me encargo yo”, cuenta.

Aunque las estadísticas dan cuenta de que todavía son las mujeres quienes más se encargan de esa tarea del hogar –más allá de si les gusta o no, y de que trabajan a la par de sus maridos–, los hombres argentinos, respecto a los de otros países de la región, son quienes más están al frente de la cocina de sus casas.

Así lo señala un informe de Kantar Worldpanel, donde analizaron tendencias y opiniones de mujeres latinas y establecieron que, frente al 13% promedio de hombres a cargo de la cocina en Latinoamérica, en Argentina subía al 23%. Además, mientras que el 18% de las mujeres de la región sostenían que no les gustaba cocinar, las mujeres argentinas que contestaron eso fueron el 25%.“Las argentinas somos las que más decimos que no nos gusta la cocina y somos el país donde más maridos se encargan. Creo que es algo más bien cultural. Y que Argentina es un país más igualitario en términos de responsabilidades compartidas”,  explica Carolina Núñez, de Kantar Argentina. En el ranking de hombres en la cocina, le siguen Ecuador y Brasil.

Así, ya sea porque lo disfrutan, o por necesidad, o porque así lo determinaron al interior de sus familias, los varones argentinos se despegan, de a poco, del rol de asador. Y en tiempos en que la gastronomía y las redes sociales lograron casi una combinación perfecta, muchos encontraron allí también un nicho de trabajo.

Con más de 300 mil seguidores, Víctor García comparte cada día recetas fáciles en su instagram @elgordococina, donde, si bien dice tener más seguidoras mujeres, cada vez más varones le mandan mensajes preguntándole por las recetas o los condimentos de algún plato. Incluso ahora empezaron a dar cursos y la mitad de los que se anotaron son hombres que quieren aprender. “Siempre me gustó cocinar, así que siempre ocupé yo la cocina”, dice.

También fue el caso de Kupferman, que antes había estudiado cocina pero se dedicó a la publicidad; y que al encargarse de la cocina de su casa se convirtió en “un papá que cocina” en las redes. “Los fines de semana amaso pan, o hago algo más elaborado. Me divierte la cocina en general, le hago galletitas a mi hija para que lleve al jardín. Intento resolver todo en el tiempo real en que cocino, media hora, una hora; la gente que me sigue trabaja y tiene poco tiempo”, dice. En su caso, si bien recibe comentarios de varones, son más las mujeres las que le preguntan por recetas.

Para el chef Fernando Trocca, la cocina es, más que un trabajo, un placer. Y en su casa, dice, sólo cocina él. “Seguramente mi casa es el lugar donde más lo disfruto; cocino para mí, para mis hijos y para mis amigos”.

Para Sergio Felperin, consultor en tecnología, la cocina empezó como algo para combatir el estrés del estudio de joven, pero de a poco se fue haciendo algo habitual. “Empecé a cocinar más, a comprar libros y estudiar, desde algo de química básica de la cocina hasta la historia de los alimentos”, cuenta. “Hace casi 15 años, cocino para mi familia y preparo las viandas para la escuela de mis hijas. Afortunadamente, mi mujer prefiere hacer otras tareas, y me deja eso a mí, y las compras, que es casi lo mejor de cocinar”.

“A mi mujer no le gusta cocinar, así que cuando empezamos a convivir empecé a hacerlo yo, y me di cuenta de que me encanta. Cocino todos los días. De hecho, ahora nos estamos construyendo nuestra casa y mi esposa me dijo: ‘La cocina armala como quieras porque va a ser tu lugar’”, dice Gabriel Olmedo, sobre su nueva pasión.