SOCIEDAD

Los seis hermanos que se enteraron por Internet de la muerte de su madre

María Laura Zampo fue una de las víctimas fatales de la tragedia de Castelar. El desgarrador testimonio de su esposo. 

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Foto:Cedoc

El último jueves, 13 de junio, María Laura del Zampo falleció en Castelar cuando viajaba a realizar tareas domésticas en el Tren Sarmiento. La mujer de 38 años, junto con Ezequiel Agustín Vargas (19) y Cristian Darío Núñez (32), perdieron la vida esa mañana en que 315 personas sufrieron heridas de distinta gravedad. Hacía dos años que María Laura del Zampo había llegado a la ciudad de Buenos Aires desde Santiago del Estero en donde subsistía, en el humilde barrio Mariano Moreno, junto con su esposo, Julio Ibáñez y sus seis hijos, cuatro de ellos, menores de edad. Según su familia, días atrás de su muerte, María Laura, se había comunicado con su esposo para explicarle que deseaba regresar a su hogar pues extrañaba a sus hijos. 

Julio Ibáñez denuncia que “del Ministerio de Desarrollo Social vinieron el jueves para decirme que mi mujer había tenido un accidente en el tren” pero “mis hijos fueron a Internet y vieron el nombre de su mujer”. Zampo había comenzado a trabajar como empleada doméstica en la zona oeste, solo dos meses antes de la tragedia y se comunicaba seguido con sus hijos. “Me mandaba algo de plata pero ahora no tenemos nada y estoy hablando con la Nación para que nos de una ayuda”. El sábado por la mañana llegó en avión el cuerpo de Zampo a Santiago del Estero. La misma semana, Ibáñez, enterró a su mujer indignado pues “el gobierno de la provincia ni nadie se encargó de nada, me la mandaron en un cajón que se rompió todo”.

Ibáñez vive de changas, realiza tareas de jardinería y todavía no sabe cómo explicarles a sus hijos que fue lo que pasó con su madre. Mientras Ibáñez contestaba la requisita periodística, uno de sus hijos menores (foto) jugaba a la pelota con sus amigos en el barro. Otro de sus hijos se molesta por el interés periodístico: “Porteños de mierda, ¿quién me va a devolver a mi vieja?” Los vecinos del barrio Mariano Moreno, ubicado en la zona sur de las afueras de la ciudad explican que la familia quedó “a la buena de Dios” y que ninguna autoridad, ni nacional ni provincial, se acercaron a ofrecerles una ayuda económica. No es la primera muerte en la familia de Ibáñez. Años atrás habían perdido un hijo, el séptimo.

Santiago del Estero, como sus provincias aledañas, hace décadas han expulsado, sistemáticamente, a sus habitantes quienes buscan progresar en la capital del país o en sus alrededores. Ibáñez nunca imaginó que su mujer terminaría perdiendo la vida, en tren, yendo a trabajar.

(*) Especial para Perfil.com



Luis Gasulla (*)