SOCIEDAD A CINCO DIAS DE LA EXPLOSION

Maximiliano Vesco es la víctima fatal número 15

El joven de 29 años fue identificado ayer por sus familiares. Su cuerpo había sido encontrado el viernes, cerca de la medianoche. Al cierre de esta edición, seis familias aún esperaban novedades sobre el destino de sus seres queridos.

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Foto:Télam

Anoche, los familiares de Maximiliano Vesco –de 29 años– identificaron  el cuerpo sin vida que fuera rescatado en las últimas horas del viernes, como lo informara PERFIL en su edición de ayer. Su hermano Federico, como buena parte de los restantes familiares, había empapelado Rosario con el rostro de Maximiliano.

También la cara de Santiago Laguía se repite en cientos de paredes de la ciudad. Se trata de una de las seis personas que al cierre de esta edición aún permanecían desaparecidas tras la trágica explosión en Rosario, ocurrida el martes. A lo largo de todo el día de ayer, familiares, amigos y vecinos se dedicaron a rastrillar la ciudad buscando al joven de 25 años, al que algunos testigos aseguran haber visto deambulando en estado de shock.

Cinco días pasaron de la tragedia que enlutó a toda la ciudad, que dejó hasta el momento 15 muertos. Además de Santiago, también se ignoraba anoche el destino de Luisina Contribunale (34), Maximiliano Fornaresse (34), Ana Rizzo (65), Lydia D’Avolio (86) y Clides Eraceli Ceresole (76).
“Estamos haciendo rastrillajes constantemente con amigos, familiares y conocidos. Un rescatista nos dijo que lo vio con vida y siento que lo tengo que buscar”, dice a PERFIL Claudia Vaio, la mamá de Santiago.

Según cuenta, minutos después de la explosión, un rescatista habría sacado a su hijo y a otra joven del edificio, y los habría dejado en el estacionamiento del supermercado La Gallega, que da a la calle Oroño. “Santiago está en el listado de desaparecidos, pero quiero que lo busquen porque si verdaderamente no lo encuentran por las calles quizás sea otra su situación. Hay que descartar todo”, suplica Vaio.

Durante la madrugada de ayer se dedicó a recorrer las calles, pero luego se instaló en el centro de información para familiares de los desaparecidos. Mientras tanto, amigos de Santiago siguen recorriendo la terminal de micros, las plazas, la costanera.

Otro grupo se instaló frente al supermercado donde lo habría dejado el rescatista. Allí, cerca de la carpa que se instaló en el Boulevard, desde el martes permanecen los familiares y amigos de los siete desaparecidos. Atentos, inmóviles, a la espera de cualquier noticia.

Santiago vivía en la calle Salta 2141, en el octavo piso del tercer bloque de departamentos. Es oriundo de Pergamino y está cursando el tercer año de Medicina. Ante las declaraciones de testigos, el juez Juan Carlos Curto ordenó que se revisen las cámaras de seguridad de los lugares cercanos al edificio siniestrado.

Luisina Contribunale también vivía en el octavo piso de la tercera torre de Salta 2141, que quedó en pie. En un primer momento, la información que circuló a través de las redes sociales fue que el mismo rescatista que habría sacado a Santiago también habría ayudado a Luisina –todo a partir de la descripción física que se hizo de ellos–; sin embargo, la familia de ella pide que no se difundan más fotos, ya que las esperanzas son pocas y no quieren ver su cara empapelando la ciudad.

“Estamos destrozados y conteniéndonos, pero la realidad es que la familia no quiere rastrillar ni difundir más la foto. No tienen muchas esperanzas. Todos están mal”, comenta Cintia, una amiga íntima de Luisina.

Algo similar dice Sergio, yerno de Clides Eraceli Ceresole, alerta a cualquier noticia mientras su mujer Belkis, hermana de Clides, espera en la casa “porque en el centro de información se genera una psicosis, y no es bueno. No compartimos la idea de salir a buscar a nadie, estamos más desesperanzados porque Clides tiene 76 años y no creemos que haya sobrevivido”, dice con resignación.



G.N. / J.H.