SOCIEDAD EL PROYECTO DEL TRASLADO A SANTIAGO DEL ESTERO


Mudar la Capital demandaría dos décadas

Especialistas señalan que ese sería un plazo razonable para la relocalización. Y que la nueva ubicación abriría otras rutas comerciales. Tiene hoy la mitad de habitantes que Mar del Plata.

El lugar. Santiago del Estero posee, según el Censo 2010, 277.312 habitantes. El 97% de los hogares tiene agua de red, pero las cloacas llegan sólo al 41,8% de las casas.
El lugar. Santiago del Estero posee, según el Censo 2010, 277.312 habitantes. El 97% de los hogares tiene agua de red, pero las cloacas llegan sólo al 41,8% de las casas.
Foto:Cedoc

“Con visión estratégica, alguna vez deberíamos comenzar a pensar los argentinos en un diseño territorial diferente porque el mundo ha cambiado”, decía la presidenta Cristina Kirchner el pasado 26 de agosto. Fue durante un acto en Santiago del Estero, en el que la mandataria propuso trasladar la Capital Federal más al centro del país. “Necesitamos también integrarnos como región, porque ya hemos dejado de pensarnos únicamente como país individual”, continuaba. Al poco tiempo, una encuesta de la consultora Equis sostenía que el 44% de los argentinos acordaba con la idea.

Así la mandataria apoyó la iniciativa del presidente de la Cámara de Diputados, Julián Domínguez (FPV), quien viene impulsando el traslado de la Capital a Santiago del Estero, con el objeto de alcanzar equilibrio demográfico. “El 37% de la población se concentra en 1% del territorio nacional, provocando hacinamiento, zonas anegadas, caos de tránsito, violencia y como consecuencia una mala calidad de vida”, explican fuentes cercanas al legislador. Y justifican el traslado hacia el centro del territorio por su posición equidistante con los dos océanos, que abriría nuevas rutas comerciales, y a su cercanía con los países socios estratégicos de la Argentina.

Según datos del último censo de 2010, la ciudad de Santiago del Estero tiene una población de 277.312 habitantes (en Mar del Plata, por ejemplo, hay 600 mil habitantes), 80 mil viviendas (el 85% es dueño de su propiedad). Funcionan ocho líneas de colectivos urbanas y sólo hay un shopping. El 97% de los hogares tiene agua de red y el 41,8%, cloacas. Si se convirtiera en ciudad capital, Santiago del Estero debería ser receptora de una inversión pública y privada que habilitara obras que lo conecten con todo el país –aéreos, ferroviarios, autopistas–, nuevos edificios –bajos, según coinciden los especialistas consultados– espacios verdes, y obras hídricas. El proceso no sería de un día para el otro: un traslado así, con un reordenamiento territorial que tienda al equilibro regional y demográfico, potenciando y poblando las ciudades del interior podría demandar dos décadas.

“Para Buenos Aires sería un alivio sacarse de encima la jurisdicción federal porque deberían transferirse dispositivos centrales para desarrollar lo local, como el puerto o la policía. Para el lugar que la recepte, una bendición si se hace bien, racionalmente planificada, o un castigo si no”, dice Pedro del Piero, presidente de la Fundación Metropolitana. Para Del Piero, pensando en integración territorial “es de toda lógica ir al centro del país”, y explica que lo primero es definir qué va a ser lo que se va a relocalizar, para luego pensar la infraestructura física: qué tipo de edificios, movilidad y servicios se necesitarían. Eso implicaría analizar, por ejemplo, cuánto espacio y recursos demandan hoy los ministerios y organismos, y cuánto podrían modernizarse, pensando en un gobierno electrónico, por ejemplo.

En cambio, para Oscar Edmundo Díaz, colombiano y experto en temas de movilidad que trabajó en la implementación de metrobuses en más de cuarenta ciudades, el traslado de la Capital no sería tan buena idea. “La tendencia en el mundo es que hagamos las ciudades más densas para así tener mejor transporte y servicios. Trasladar el Gobierno no significa sólo edificios con oficinas públicas, hay otros servicios”, sostiene.

 

El caso de Brasilia

El caso más cercano de traslado de una ciudad capital es el de Brasilia, que se constituyó como ciudad capital de Brasil en la década del 60. Su construcción comenzó sólo cuatro años antes, con el objeto de poblar toda esa zona. Fue por iniciativa del presidente Juscelino Kubitschek, que para dar una señal política de credibilidad de su proyecto se mudó al lugar apenas comenzaron las obras. Hoy Brasil cuenta con una población importante en el centro de su territorio. En la Argentina existen antecedentes de intentos de traslado de la ciudad capital, uno fue en la década del 80 cuando el ex presidente Raúl Alfonsín propuso que la Capital Federal se mudara a Viedma y Carmen de Patagones.



Redacción de Perfil.com


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