SOCIEDAD


Ni ‘appocalípticos’ ni ‘uberizados’

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La llegada de Uber a la Argentina abre un debate que va mucho más allá de una aplicación para celulares que le compite al taxi. Uber, un término alemán que signfica “por encima”, es el nombre de una empresa que lleva consigo el ADN de una nueva lógica de negocios: la irrupción de “plataformas” tecnológicas que empiezan a operar en un sector de la economía y, simplemente “acercando” a los actores tradicionales –oferentes y demandantes–, rediseñan las reglas, se quedan con una porción de la renta y dejan fuera de juego a quienes no se adaptan. En la mayoría de los casos, se apoyan en que mejoran la calidad de las prestaciones, porque las “comunidades” opinan, califican y así depuran a los que proveen los servicios. Para las empresas tradicionales, son un cuco: según una encuesta de IBM del año pasado, el mayor temor para gerentes de todas las industrias es que les aparezca un competidor tecnológico imprevisto y les robe el mercado.
En enero de 2015, la revista británica The Economist le dedicó una tapa al tema, con el título “Workers on tap” (algo así como “trabajadores a granel”), con una canilla y profesionales de todo tipo saliendo de ella. La nota se titulaba “There’s an app for that” (“Hay una aplicación para eso”) y ponía énfasis en la proliferación de las Uber y Airbnb en todas las industrias, que hacen de cualquier rubro un universo de cuentapropistas que interactúan entre sí, con nuevos beneficios pero con muchos menos derechos que los que la relación de dependencia fue consagrando en los últimos 150 años. Los ‘appocalípticos’ dicen que ha nacido el “capitalismo de plataformas”.
No parece que esta tendencia pueda revertirse, cuando emerge de la propia elección de los usuarios, que cada vez pasan más tiempo con el celular y consiguen soluciones a problemas cotidianos a través de nuevos servicios, que obligan a los tradicionales dueños del mercado a adecuarse. No por nada, Travis Kalanick, uno de los cofundadores de Uber, se autodefine como “destructor de monopolios”. Desde que esta última semana la empresa empezó a ser noticia en la Argentina, nuestro país, por lo menos, puede empezar a discutir estos temas.

Jairo Straccia