SOCIEDAD LA JUSTICIA INVESTIGA EL CASO

“No nos dimos cuenta de que nuestro hijo estaba jugando a la Ballena Azul”

Fausto Palavecino tenía 16 años. Falleció el domingo 25 luego de tres semanas internado por un intento de suicidio. Su padre cuenta por primera vez el drama que terminó en tragedia.

Víctima. Tras la muerte de Fausto, su padre, que es policía, comenzó a investigar las redes del joven.
Víctima. Tras la muerte de Fausto, su padre, que es policía, comenzó a investigar las redes del joven. Foto:familia palavecino

Mi hijo murió porque estaba jugando a la Ballena Azul”. Así de directo, y con el dolor por la muerte de su hijo Fausto a flor de piel, Adrián Palavecino cuenta por primera vez cómo el siniestro reto viral terminó con la vida de su hijo de 16 años. “Mi dolor fue no haberme dado cuenta a tiempo de cómo estaba sufriendo y qué estaba haciendo. Quizá si hubiésemos hablado no habría tomado esa determinación”, agrega shockeado el padre del joven fallecido el pasado 25 de junio, luego de estar un mes internado en terapia intensiva tras un intento de suicidio.

El drama de los Palavecino comenzó el 31 de mayo pasado en el paraje entrerriano El Palenque, 460 kilómetros al norte de la capital. Esa noche, Fausto intentó quitarse la vida atándose un cable al cuello. Tras escuchar ruidos, su mamá lo encontró en una “situación desesperante”, junto a la ventana de su cuarto. Llamó a su ex marido y le hicieron respiración boca a boca para reanimarlo. Lo llevaron al hospital de Cerrito y luego fue derivado al Hospital San Martín de Paraná, donde falleció tras una larga agonía.  

En su charla con PERFIL, Palavecino reveló que en los meses previos a ese fatídico día comenzaron a notar un cambio muy rotundo en la personalidad del adolescente. “Recién ahora, y luego de atar diferentes cabos, llegué a la conclusión de que estaba jugando a la Ballena Azul. En los últimos meses, por ejemplo, si bien no era muy abierto, se encerró aún más. Empezó a usar muñequeras, pero en realidad se las ponía para taparse los cortes que se hacía en los brazos. Pasaba horas en las redes sociales, en especialmente de madrugada, que es cuando se inicia el juego”, explica el padre, desconsolado.

Además de realizarse los cortes en el cuerpo que indica el juego (ver aparte), después de su muerte Adrián notó comportamientos extraños del hijo en las redes sociales. “Descubrí que tenía muchos seguidores de México y Colombia con perfiles muy siniestros, distintos a los de sus amigos del pueblo. También borró el WhatsApp de su celular. Otro indicio que formaba parte del juego”, señala Palavecino.

“El dolor más grande que tengo es saber que buscaba la manera de dejar de sufrir a través de este juego siniestro y no me di cuenta”, indica el agente de policía entrerriano, quien se encargó de llevar él mismo la tablet, el celular y la computadora de su hijo al fiscal Alvaro Piérola, a cargo del caso.

Luego de la muerte de Fausto, Adrián decidió dedicarse a advertir a otros padres acerca de esta problemática. “Hoy les pido a los papás y las mamás que controlen a sus hijos en las redes sociales, que controlen sus actitudes y denuncien en la Justicia para que esto no siga pasando. Hay jóvenes corriendo riesgo por este juego”, escribió en su muro de Facebook. También dio una charla sobre el tema a los padres de la escuela Nº 73 de Palenque, donde asistía el menor.

Según explicó Palavecino, las autoridades de la escuela desestimaron que el intento de suicidio haya sido por la Ballena Azul. “No hay indicio al respecto” aseguraron desde la escuela a la prensa por esos días. Sin embargo, Adrián asegura que varios compañeros le mencionaron que sospechaban que Fausto estaba jugando.   

Respecto de los últimos meses del joven, tanto el padre como su hermano mayor, Joel, coinciden en señalar que la separación del matrimonio lo afectó mucho. Otro hecho que lo marcó notoriamente fue la muerte de una compañera del colegio. “Estaba muy enojado por lo que le sucedió a su compañera. La chica fue víctima de bullying y se quitó la vida. Fausto también era acosado por sus compañeros. Pero no imaginábamos que iba a terminar así”, cuenta Joel, que también es policía.

“Para nosotros era un ángel, muy familiero y pendiente de sus hermanos menores. Nunca nos imaginamos vivir esta situación”, afirma el hermano, y cuenta que a partir de lo sucedido toda la familia comenzará con apoyo psicológico.

 “Espero que Fausto sea el inicio del final de este juego. No quiero que otro chico ni familia sufra por esto”, sostiene su padre, mientras espera los resultados de la investigación judicial.