SOCIEDAD BLOQUEAN EL INGRESO DE AGUA A LA PLANTA

No se irá hasta mayo la ‘invasión verde’ de la ribera porteña

Las altas temperaturas favorecieron su crecimiento. El único riesgo, los animales que viajan con las crecientes. El comunicado de Aysa.

Foto:Néstor Grassi

Desde la llegada de los camalotes a la Ciudad de Buenos Aires, la imagen que devuelven la costanera del Río de la Plata y la del Riachuelo sigue sorprendiendo.

En un comunicado, la empresa AySA dijo que podría faltar agua o haber baja presión en algunas zonas de la Capital Federal y el Gran Buenos Aires. Esto es porque la planta de San Martín no puede funcionar con normalidad por los camalotes que llegan por las crecidas en el Litoral y bloquean el ingreso de agua a la planta.

"La sudestada que ocurrió la noche del sábado 23 aceleró el fenómeno de aparición de camalotes en las cercanías de la toma de agua de la planta potabilizadora Gral. San Martín, por lo que el ingreso del fluido se vio considerablemente reducido", explicó Agua y Saneamientos Argentinos S.A.

En la Vuelta de Rocha, las plantas que llegaron desde el Litoral –como consecuencia de las inundaciones y la crecida del río Uruguay– cubrían una superficie de casi nueve hectáreas, si se tiene en cuenta el polígono que se forma desde la calle California hasta el Puente Transbordador Nicolás Avellaneda, y el “codo” que se forma frente a Caminito, en La Boca. Una superficie, por ejemplo, equivalente a cuatro veces la Plaza de Mayo.

Tal como ocurrió durante toda la semana, el fenómeno natural también se registró en  la ribera de localidades del norte y sur del conurbano bonaerense. En su travesía desde la Mesopotamia argentina, no dejaron de ocupar ningún espacio. Por eso se las vio rodear las embarcaciones del Yacht Club de Puerto Madero, la Fragata Sarmiento y los barcos de Buquebus.  

Los especialistas estiman que recién para mayo se retirarán de las márgenes de los ríos. “El frío es un factor natural que atenta contra los camalotes. No sobreviven. Ahora su presencia se vio favorecida por una conjunción de factores que ayudaron a su crecimiento exponencial y su llegada en grandes cantidades.

Entre éstos se destacan el aumento del caudal de los ríos Paraná y Uruguay, y el fenómeno de El Niño. Hay que tener en cuenta que este tipo de plantas crece constantemente y en estos momentos, por ejemplo, están floreciendo”, asegura Gabriel Giacobone, biólogo de la Agencia de Protección Ambiental (Apra).

“De todas maneras, este fenómeno es beneficioso para el río. Estas plantas oxigenan el agua y generan un ecosistema interesante. No sólo traen alimañas y ofidios, sino también especies de otras regiones del país que pueden sumarse a las existentes”, agrega.

Se espera que los camalotes sigan llegando desde el Litoral durante las próximas semanas. En este sentido, el factor climático jugará a favor de estas plantas acuáticas, ya que desde el Servicio Meteorológico Nacional aseguran que se espera 60% de lluvias por encima de los registros normales para febrero en la Mesopotamia.

“En los años del fenómeno de El Niño (que se da cada cuatro o cinco años) aumentan las probabilidades de fuertes precipitaciones hasta dos y tres veces. En la zona de Misiones, el registro normal llega a los 190 mm en febrero”, explica Cindy Fernández, meteoróloga del SMN.

Navegación. Si bien en algún momento se temió que la navegación en la zona del puerto porteño se viera afectada, esto no sucedió. Desde la Administración General de Puertos (AGP) informaron que la situación fue mejorando debido a las medidas de contención y remoción de especies que se tomaron inmediatamente. “El trabajo más intenso se realizó en Dársena Norte, desde donde salen los buques de pasajeros. Hubo algunas demoras pero no fueron significativas”, aseguran desde el organismo.  
Las tareas consistieron en la colocación de barreras para frenar el acceso de la vegetación así como en la realización constante de barridos.

En este sentido, fuentes del Ministerio de Ambiente y Espacio Público porteño explican que “una draga trabajó durante toda la semana en la desembocadura de los arroyos Ugarteche y Medrano para evitar que no obstaculicen su flujo hacia el río. Otra dragadora estuvo operando en el Dique Uno de Puerto Madero”. Y agregan: “No se trata de limpiar, sino que el fenómeno siguiera su curso biodinámico natural. En el caso de los camalotes que llegan a las playas de la reserva, reciben el tratamiento de elemento orgánico o forestal”.

Mientras tanto, en la Reserva Natural de Costanera Sur, el equipo de biólogos sigue observando la actividad de los camalotes y las especies que arriban en ellos.



Claudio Corsalini