SOCIEDAD ASESINATO POR ENCARGO EN PALERMO


Piden la captura de un sicario colombiano por un narco crimen

Patricio Vives Baquero es hermano de un ex jefe de drogas de Colombia. Estaría vinculado al cartel del Norte del Valle que opera en Argentina. 


Foto:Cedoc Perfil

Patricio Vives Baquero, alias “Piti”, dejó el país en abril de 2014, poco después del crimen del colombiano Carlos Alberto Gutiérrez Camacho, acribillado en el Rosedal de Palermo. Entre sus antecedentes se cuenta la estadía en una cárcel federal norteamericana en 2001, acusado de integrar un grupo narco que traficaba cocaína desde Cali y Bogotá hacia Estados Unidos y Europa. La banda estaba liderada por Mordechayn Skali, un israelí detenido junto a Jorge Enrique Figueroa Monroy, señalado como el asesino de un agente de la DEA en Bogotá.
Baquero, medio hermano de Juan Carlos Vives Menotti, ex titular de la Dirección Nacional de Estupefacientes de Colombia, usó dos identidades falsas –y sus respectivos pasaportes– para entrar y salir del país entre 2010 y 2014. Según detectó la Dirección Nacional de Inteligencia Criminal del Ministerio de Seguridad (DNIC), utilizaba los nombres falsos de Rolando Ríos Forero y Oscar Eduardo Quintero Fuquene.
El homicidio de Gutiérrez Camacho fue ejecutado “al estilo de los carteles colombianos”. La definición pertenece a uno de los detectives que participaron en el caso. A dos años, la causa –que fue investigada por la División de Homicidios y Operaciones Federales de Drogas Peligrosas– incorporó pruebas que permiten imputar el crimen a los integrantes de un cartel colombiano establecido en Argentina y, a su vez, mantener un manto de sospecha sobre Baquero como la persona que llevó a cabo la ejecución.
Se trata de la organización liderada por los hermanos Triana Peña. Hace dos semanas, el expediente pasó de las manos del fiscal de instrucción José María Campagnoli a las del juez federal Sergio Torres, que continúa tras los pasos de la banda del narcoarroz. Antes, Campagnoli había pedido la captura de Baquero, que deberá resolverse.
Al igual que Camacho, Piti se presentaba como fotógrafo, aunque el nivel de vida que llevaban ambos no se condecía con los ingresos que podrían percibir con esa profesión.

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Mano de obra. Los investigadores creen que el tirador y la víctima habrían sido sicarios “retirados”, contratados por los líderes de la organización y que estaban a cargo de la seguridad de las personas que trasladaban el dinero de los miembros del cartel del Norte del Valle, radicados en el país.
La relación entre Baquero y el peluquero de Camacho Gutiérrez, Jorge Alexander Jacome López –pareja del abogado Guillermo Heisinger, detenido junto a otros miembros de la banda–, es uno de los puntos de encuentro entre ambas causas.
También, una conversación telefónica entre López y Solange “Kiby” Trujillo Velázquez, la pareja de Gutiérrez Camacho, que resultó herida en el ataque sicario.
Kiby llamó desde el hospital, sin saber que el teléfono del peluquero ya estaba intervenido: era investigado en una causa que instruía la jueza Sandra Arroyo Salgado sobre los movimientos financieros del grupo. Hablaron del homicidio, pero López no quiso decir demasiado: sospechaba que podrían comenzar a escucharlo.
Por otro lado, se detectaron cuatro movimientos migratorios de la víctima y el presunto homicida. En una de las entradas a la Argentina, el 14 de noviembre de 2011, radicaron el mismo domicilio en un country de Pilar. Además, alquilaron juntos un departamento en Núñez, frente a la ex ESMA. En esa oportunidad, Piti usó el nombre Oscar Eduardo Quintero Fuquene.
Al inicio de la investigación, el crimen fue adjudicado a un presunto sicario conocido como “el Diablo”, que nunca fue identificado.
Las imágenes de las cámaras de seguridad del Rosedal muestran a un hombre junto a la pareja que desaparece antes del ataque. Creen que podría haber sido “el entregador”, pero dudan de la veracidad de la existencia del “Diablo”. Podría haber sido una maniobra para alejar a los investigadores de los verdaderos autores del homicidio.

La causa que destapó todo
La organización liderada por los hermanos colombianos Triaña Peña, actualmente prófugos, contaba con una compleja estructura destinada al lavado de activos y el financiamiento de las operaciones de narcotráfico.
En octubre, el juez Torres procesó a trece personas por “tráfico ilícito de estupefacientes, en concurso real con el delito de contrabando de exportación en grado de tentativa agravado por tratarse de estupefacientes destinados a ser comercializados fuera del país”. Ahora, les imputan el homicidio de Camacho Gutiérrez.
Esta banda tenía vinculaciones con otras células criminales asentadas en otros estados que respondían a una sola organización central, de mayor envergadura, en Colombia



Cecilia Di Lodovico