SOCIEDAD DEBEN APROBAR LA REZONIFICACION


Preocupa la venta de seis hectáreas en un predio del ferrocarril en Colegiales

Los vecinos objetan que se utilicen para construir más edificios en una zona que “ya está colapsada”. El gobierno asegura que “no se venderá nada sin pasar por Legislatura”.

Proyección. Así quedaría el futuro predio, en la zona sur de la Ciudad. Contempla una zona ‘no deportiva’.
Proyección. Así quedaría el futuro predio, en la zona sur de la Ciudad. Contempla una zona ‘no deportiva’. Foto:Pablo Cuarterolo
El anuncio de la venta de seis hectáreas de terrenos en la zona de la estación Colegiales por parte del Estado nacional puso en alerta a los vecinos. El predio, delimitado por las avenidas Cramer, Federico Lacroze, Elcano y la calle Moldes, es  donde hoy funciona la playa de maniobras del ferrocarril Mitre. La preocupación de los vecinos apunta a que, si se rezonifica, podría ser destinado a construir edificios.  

Esta operación forma parte de una estrategia de desarrollo de terrenos estatales sin uso aún mayor, y que incluye parcelas ubicadas en Catalinas Norte y en Catalinas Sur. Se trata de un plan similar al que se usó para vender las tierras de las playas de maniobras de Caballito, Liniers y Palermo.

No es la primera vez que los predios ferroviarios de Colegiales son noticia. En los últimos años los vecinos del barrio rechazaron la instalación de una sede del Mercado Central en tierras que habían sido cedidas por el gobierno anterior al empresario Alberto Samid (ver aparte).

Reclamos. Fabián Pereyra vive desde hace diez años en el cuarto piso de un edificio sobre la avenida Cramer, frente al predio en cuestión. Su preocupación es por la saturación de la infraestructura de servicios que sufriría el barrio si se da vía libre a la construcción de más viviendas. “Esta parte de la Ciudad ya está muy poblada y sus vías de acceso están totalmente colapsadas. Moldes, por ejemplo, no tiene pasos a nivel entre Lacroze y El Cano. Sólo hay uno sobre Vidal y pasar resulta casi imposible. Entiendo que agregar más departamentos en la zona será perjudicial para el barrio”, sentenció el vecino, mientras caminaba allí.

“No vamos a vender ningún terreno sin antes pasar por la Legislatura”, aseguró por su parte Ramón Lanús, presidente de la Agencia de Administración de Bienes del Estado (AABE). Según el funcionario, una alternativa sería destinar el 65% de esos terrenos a espacios públicos, mientras que el 35% restante iría a viviendas. Allí actualmente hay galpones que son alquilados a una empresa de seguridad privada. “Las playas ferroviarias, como la de Colegiales, interfieren con el crecimiento de la Ciudad. Son terrenos que pueden ser puestos en valor sin la necesidad de generar nueva infraestructura de servicios públicos”, explicó Lanús en su charla con PERFIL.

Por su parte, para Jonatan Baldiviezo, titular del Observatorio del Derecho a la Ciudad, se trata de proyectos en tierras sin zonificar que no tienen ningún estudio de factibilidad ni de impacto ambiental. “Son ideas que no surgen de ningún plan urbano de la Ciudad. Además, hay que tener en cuenta si Colegiales realmente necesita más viviendas”, puntualizó el abogado ambientalista. Los vecinos, también, proponen otros usos: “En lugar de tirar abajo los galpones, se podrían aprovechar para crear un espacio dedicado al arte o a las actividades recreativas”, aportó Pereyra.


El ‘mercadito’ que no fue

 A mediados de 2014 la Corporación Mercado Central inició la construcción de una sucursal en un predio lindero a las vías del Mitre, en Cramer al 400. Apenas conocida la idea, los vecinos rechazaron la intención interponiendo recursos de amparo y denunciando la obra en la Agencia Gubernamental de Control. Los frentistas afectados por la obra argumentaron que al ser una zona residencial, estaba prohibido instalar un centro comercial en ese lugar. El proyecto era impulsado por el Rey de la Carne, Alberto Samid, y contaba con el apoyo de la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner. Pese a la insistencia del empresario, la obra nunca llegó a concretarse: sólo se armó la estructura y, a principios de este año, se retiraron del predio las estanterías e instalaciones internas. Actualmente el terreno se encuentra desocupado, a la espera de su tratamiento en la Legislatura porteña.