SOCIEDAD TIENEN ENTRE 26 Y 31AÑOS

Procesan a los ‘narcochetos’ por vender droga en boliches

Están acusados de armar fiestas electrónicas donde comercializaban sustancias ilícitas. Uno de ellos es nieto del dueño de un laboratorio.

Allanamientos. A la banda le secuestraron dosis de extasis, ketamina y marihuana. Por el caso hay seis detenidos y dos prófugos.
Allanamientos. A la banda le secuestraron dosis de extasis, ketamina y marihuana. Por el caso hay seis detenidos y dos prófugos. Foto:Gza. Prefectura naval
Hay dos jóvenes apoyados contra la barra. Se les acercan distintas personas, intercambian algo disimuladamente y ríen a carcajadas. La escena dura unos escasos segundos, pero se repite en incontables oportunidades durante la fiesta electrónica del boliche El Reino, de Bahía Blanca. Entre la gente están camuflados miembros de Prefectura Naval que controlan los movimientos de la banda de los denominados “narcochetos”. Ellos tienen entre 26 y 31 años, son chicos de la noche, se visten a la moda, pertenecen a familias de clase media y alta de Bahía Blanca, son populares entre la gente de su edad y, según ellos, se dedican a organizan fiestas electrónicas.

Pero el negocio parece terminar cuando a la 1.45 de la madrugada otro grupo de la fuerza irrumpe en el local bailable para allanar y detener a parte de la banda. Javier Selvaggio, Guido Gentili, Mariano Trellini, Matías Cragno y Francisco Salazar fueron detenidos el 4 de septiembre en los distintos allanamientos que realizó la Prefectura en el boliche y en los domicilios particulares de los acusados. Danilo Acosta se entregó diez días después.

Esta semana, seis de los jóvenes fueron procesados, acusados de comercialización de droga sintética, y enviados al penal de Saavedra. Aún hay dos prófugos.
La jueza Mirta Filipuzzi los procesó, el miércoles pasado, y les dictó la prisión preventiva. “Los mencionados se dedicaban a la organización de fiestas electrónicas, y esa actividad comprendía una ultrafinalidad, tal como concretar el comercio de sustancias ilícitas: pastillas de MDMA (éxtasis), papelitos de ketamina, marihuana”, dice en el acta de procesamiento a la que accedió PERFIL. “En autos quedó acreditado que los involucrados adquirían las diversas sustancias, las fraccionaban, las acondicionaban (cristalizándolas), las pesaban o dosificaban, las entregaban y las vendían”. En los allanamientos les habían secuestrado cocaína, marihuana, 70 pastillas color amarillo, elementos para la producción de cristal de ketamina, siete frascos con una sustancia similar a la ketamina, entre otras cosas.

Investigación. “Nos centramos en un grupo que organizaba fiestas electrónicas privadas, primero en lugares chicos y luego en boliches. A través de las redes sociales garantizaban servicios de enfermería y dispenser de agua, y esto nos llevó a pensar que podría haber una actividad ilícita detrás”, explica a PERFIL el fiscal federal Antonio Castaño, y completa: “Los clientes eran generalmente conocidos o que habían llegado a ellos por conocidos. Además, organizaban ‘afters’ para continuar las ventas de sustancias luego del boliche en sus casas particulares”. Gentili, uno de los acusados, es hijo y nieto de bioquímicos que tienen un laboratorio muy conocido en Bahía Blanca. El fiscal aclaró que el laboratorio “no tiene nada que ver con todo esto”.

Según la magistrada, para llevar adelante “la empresa” los imputados asumieron distintos roles, aunque actuaban bajo “una estructura sin jerarquías precisas y estancas”. Gentili era uno de los multifacéticos: participaba en la organización de las fiestas, de los “afters” (incluso prestando su domicilio) y conseguía la droga y la distribuía. Para ello, “se proveía de pastillas que posiblemente obtenía en la Ciudad de Buenos Aires, donde el nombrado conocía el ambiente, además de proveerse de droga en la citada localidad”, destaca Filipuzzi.
A Acosta lo mencionan como “un par de Gentili” y “más contundente” en la obtención de material y distribución de la droga. Además, parece más abocado a la organización de los “afters” y a “cocinar” la ketamina. Selvaggio y Trellini están centrados en la organización de los eventos. Mientras que la principal función de Cragno y Salazar era la de vendedores, aunque al primero también lo mencionan como “tenedor de las sustancias ilícitas”.