SOCIEDAD PARTICIPARON DE UN SHOW EN LA USINA DEL ARTE


Rodríguez Larreta y su equipo contrataron actores expertos en improvisación

El grupo Improcrash actuó frente a los funcionarios porteños con el objetivo de descontracturarlos. Reacciones y sorpresas.

“No, Horacio, no mandes más cosas por WhatsApp, ya casi no se usa... Ahora se usa Telegram. ¡¿Qué?! ¡¿Todavía usás Blackberry?! ¡Ese teléfono ya fue! ¡Dale, modernizate, tu equipo te lo va a agradecer!”. El planteo no fue de un ciudadano porteño al jefe de Gobierno, Horacio Rodríguez Larreta, sino de uno de los integrantes de Improcrash, un grupo de improvisadores teatrales que entrenaron durante toda una mañana al gabinete porteño en la Usina del Arte. El encuentro se suma a otras charlas motivacionales y entrenamientos que el gobierno de Cambiemos impone a sus funcionarios, y que incluyen desde seminarios en felicidad hasta espacios de meditación dentro de los ministerios.

Pero en la reunión del 13 de mayo pasado, donde estaban todos los miembros del gabinete más sus secretarios y jefes de área –se habían reunido allí para la presentación de la nueva marca de la Ciudad, Vamos Buenos Aires–, los actores Paula Farías, Rodrigo Bello y Luciano Barreda los expusieron a sus técnicas de improvisación desde el escenario para, según contaron a PERFIL, “ayudarlos a mejorar sus procesos creativos y de gestión”. El tema que más obsesionó a los integrantes de la platea fue cómo mantener el liderazgo y el poder. “Les explicamos cómo trabajamos la improvisación a partir de valores como escuchar, confiar, aceptar y estar predispuesto al error, que puede servir como oportunidad de cambio. También hablamos de cómo romper estructuras de liderazgo tradicional haciendo eje en un liderazgo horizontal, donde todos opinan, aportan ideas y son escuchados, desde el portero hasta el jefe de Gobierno”, dice Farías a PERFIL. Trabajaron con datos previos de cada funcionario, para sacarlos de su zona de confort: “Sabíamos, por ejemplo, que para Rodríguez Larreta la ansiedad es un valor. Entonces, hicimos un ejercicio para que viera que se puede ser efectivo y creativo sin que te gane la ansiedad”, cuenta Barreda.

Convocados por el profesor de la Universidad Di Tella, Andrés Hatum, con quien habían trabajado antes, llegaron a la reunión de los funcionarios con el desafío de “hacerlos romper la solemnidad sin caer en el ridículo, y aprovechar los imprevistos”, agrega Bello. En las butacas de la primera fila se ubicaron los ministros que Improcrash tomó “de punto” en su entrenamiento. Del vicejefe de Gobierno, Diego Santilli, el grupo destaca su histrionismo: “Abría la puerta, recibía a la gente. Sabe moverse bien, actúa rápido. Vino a vernos al sábado siguiente con su familia y amigos”, relata. Algo que, según los actores, es compartido por el ministro de Modernización, Andy Freire: “Tiene carisma y escenario, dos dotes que ahora se le exigen al político”, agrega Barreda.

En cambio, a Darío Lopérfido se lo notó más “ausente”. Los actores del grupo lo propusieron para que fuera centro de improvisaciones. El ministro de Cultura, en tanto, eligió casi no despegar la vista de su celular. “Se nota que le falta descontracturarse. Es muy esquemático. Estaba como en otra, casi despatarrado en su butaca”, cuentan. Al ministro de Seguridad, Martín Ocampo, lo trataron “casi de patovica: improvisamos si él nos dejaba o no entrar a un boliche”, cuenta Bello. Según contaron desde el Gobierno, la reunión fue bien recibida: “Fue parecida a uno de los típicos retiros donde se alinean los equipos de trabajo. Fue una experiencia diferente, enriquecedora para todos”, afirmó uno de los asistentes a la jornada.



Claudio Corsalini