SOCIEDAD CIUDAD DE BUENOS AIRES

San Telmo: una postal porteña que une historia, modernidad y turismo

Es uno de los barrios más antiguos y parada obligada de locales y turistas. ¿Qué lo hace un lugar diferente? Video.

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Foto:Florencia de Sousa

"Buenos Aires es como contabas, hoy fui a pasear", canta un Joaquín Sabina enamorado de la capital argentina en su tema "Con la frente marchita". La mística que generan algunos lugares que forman parte del casco histórico de la Ciudad han llevado a más de un intérprete a dedicar unas estrofas específicamente a esos sitios, como ocurre con San Telmo.

Si es domingo y se quiere recorrer este barrio porteño, la protagonista del día es la feria artesanal que se ubica a lo largo de la calle Defensa. Aroma a palo santo, gente por doquier que recorre la calle empedrada del barrio más pequeño de Capital Federal. El paisaje mezcla el estilo colonial con unos tintes modernos, y ofrece a los turistas un escenario por el cual deben pasar si visitan el país.

En los últimos años, el barrio se convirtió en un polo gastronómico de gran atractivo con bares, y notables restaurantes para todos los gustos. Sin embargo, trata de conservar la mística de la historia que lo respalda: allí vivieron familias tradicionales de la Ciudad. Limita con Constitución al oeste, Puerto Madero al este, La Boca al sudoeste y Monserrat al norte.

Adornos de todos los tamaños y colores, y un empedrado que parece no tener fin, decoran las cuadras por las que se extiende la feria que tiene su epicentro en la Plaza Dorrego, rodeada por los locales de antigüedades que tanto atrapan a los coleccionistas.

"El Mercado" San Telmo, que cuenta con entradas por las calles calles Bolívar y Carlos Calvo, Defensa y Estados Unidos, es una obra del arquitecto Juan Buschiazzo, creada en el año 1897. En su interior, cuenta con locales de venta de pescado, carne, frutas, verduras y es reconocido por tener productos orgánicos. También hay locales de antigüedades.

Otra de las curiosidades del barrio es el local de la farmacia La estrella, la más antigua de Buenos Aires. Abrió sus puertas en 1834, en la esquina de Defensa y Adolfo Alsina. La decoración y los materiales hacen que parezca que se está en la botica de algún pueblo, con los mostradores de madera y los frascos de vidrio que acompañan este viaje décadas atrás.

Las calles que cruzan a Defensa también tienen su relevancia. En el Pasaje Giuffra 330 se encuentra la Fundación Universidad del Cine (FUC), creada en 1991 por el director de películas Manuel Antín. En el Pasaje San Lorenzo 380 está la propiedad conocida como "La Casa Mínima": debe su nombre a que cuenta con apenas 2,5 metros de ancho y 13 metros de profundidad, lo que la convierte en la construcción más angosta de la Ciudad.

El Convento Santo Domingo (Defensa y Avenida Belgrano), donde se encuentra el mausoleo del General Manuel Belgrano, fue declarado Monumento Histórico Nacional. En su fachada se observan a simple vista marcas de bala de cañón, que fueron disparadas durante la Segunda Invasión Inglesa, en 1807.

Otro templo religioso se sitúa sobre la Avenida Brasil, y se trata de la Catedral Ortodoxa Rusa de la Santísima Trinidad. Diseñada en San Petersburgo, los fondos para su edificación fueron donados por Rusia. También es considerada Monumento Histórico Nacional Argentino. Frente a ella, se encuentra Parque Lezama, predio que alberga, además, el Museo Histórico Nacional.

La sensación de añejo, o de paisaje frenado en el tiempo, que hay en el lugar convive con la modernidad. En los últimos años, se abrieron algunos locales de tiendas de objetos modernos, y algunos de diseños de autor. Dos conceptos en apariencia opuestos, en un mismo tiempo presente.

Cruzarse con esculturas de personajes de dibujos nacionales a lo largo del recorrido también es habitual. Los turistas hacen fila para tener su foto sentados al lado de Mafalda. No es la única: también están Larguirucho, Súper Hijitus, Don Fulgencio, Clemente, Isidoro Cañones y Yo, Matías, entre otros. Todos ellos forman parte del llamado "Paseo de la Historieta".

Los faroles encendidos indican que la jornada, al menos la feriante, llegó a su fin. El mítico empedrado queda apenas iluminado. La noche se prepara para recibir al lunes. Solo siete días pasarán para que se vuelva a reactivar la actividad cultural que empapa al barrio, y como pediría el cantautor español a algún viejo amor, para conservar un nítido recuerdo del lugar: "Mándame una postal de San Telmo, adiós, cuídate".

(*) De la redacción de Perfil.com | Twitter: @toledesousa

Video: Ángel Díaz / Twitter: @Angelusss78



Florencia de Sousa (*)