SOCIEDAD EN LOS ULTIMOS CINCO AÑOS

Se duplicó la cifra de argentinos que eligen Australia para ir a estudiar

Se consolida como una opción para maestrías y cursos de idiomas. Los motivos. 

Foto:Gentileza Ignacio Dorado

Cuando Tomás Ymaz se decidió a hacer un posgrado en el exterior, lo primero que pensó fue a dónde iría. Sabía algunas cosas que quería: que fuera en inglés, que le permitiera trabajar a la par de estudiar y que su novia pudiera acompañarlo. Australia reunía todas esas condiciones, y ahora está en Sydney esperando que empiece su maestría en Negocios Internacionales.

Su caso es el de muchos argentinos que eligen ese país para ir a hacer estudios de posgrado. La calidad de vida, el fácil acceso a las visas y los permisos de trabajo y el buen nivel académico son algunas de las razones por las cuales año a año las universidades australianas reciben a miles de estudiantes extranjeros, entre ellos muchos latinoamericanos.

En 2013, fueron cerca de 200 los argentinos que viajaron con visa de estudiantes, el doble de los que lo hicieron cinco años antes, según datos de Australian Education International (AEI), que produce estadísticas oficiales sobre matrículas de estudiantes en ese país.

“La maestría que yo quería hacer sólo se da en Inglaterra, Australia y Estados Unidos. A mí me interesaban todos esos lugares, porque ya que iba a invertir quería que me sirviera para el futuro, y que fuera en inglés sumaba. Empecé a investigar por internet, en blogs, y a partir de comentarios de gente que vivía allá me di cuenta de la facilidad de visa que tiene Australia, que me da una de estudiante a mí y una de acompañante a mi novia, que puede trabajar estando allá; y también que los posgrados eran más económicos que en Estados Unidos”, cuenta Ymaz, que acá trabajaba en el área de ventas de una multinacional. Una vez decidido, fue a la feria de las universidades australianas que organiza Latino Australia Education (LAE), empresa que representa a 200 instituciones, y empezó con todos los trámites.

Para esta agencia educativa (certificada por el gobierno australiano), el destino está en ascenso, pese a que todavía la cantidad de estudiantes argentinos es poca en comparación con otros países. Para Milagros Pérez Herranz, su directora, el hecho de que los programas sean reconocidos a nivel internacional y que ocho universidades australianas se encuentren entre las mejores 200 del mundo impulsan dicho ascenso. “La calidad de vida en Australia es una de las mejores del mundo. Melbourne, Adelaide, Sydney y Perth se ubicaron en los primeros lugares del ranking de las mejores ciudades donde vivir, en relación con su estabilidad, educación, salud, infraestructura, cultura y medio ambiente”, explica.

Sydney y Melbourne son, de hecho, dos de las ciudades más elegidas por los estudiantes, porque ahí están las mejores universidades. El multiculturalismo y los paisajes son otros puntos que llaman la atención. De hecho, el 25% de la población australiana nació en otro país, y hay más de cien grupos étnicos.

La posibilidad de extender la visa para quedarse trabajando una vez que culminen los estudios y recuperar así parte de lo invertido fue lo que más convenció a Ignacio Dorado de dejar Buenos Aires para elegir Melbourne como su destino de estudio. “Yo vine con un proyecto de cuatro años, para no tener que volverme ni bien termine de estudiar. Ahora me queda medio año para terminar el máster, y arranqué una empresa de empanadas con un amigo italiano del MBA. Ya abrimos nuestro primer local por un mes y medio para probar la viabilidad del negocio. Si va bien, la idea es seguir con esto”, dice. Y reconoce que, si bien las distancias pesan, la experiencia vale la pena. “Es un país muy cosmopolita, con una calidad de vida y un nivel educativo excelentes. De hecho, una de las principales industrias de Australia para los próximos años es la educación internacional”, agrega.

Por su parte, Clara Llerena, otra argentina en Melbourne, cuenta que “nosotros nos vinimos hace casi cinco meses, y mi máster dura dos años, así que todavía estoy estudiando. Terminamos eligiendo Australia porque la calidad de vida es muy buena y tiene una cultura a la que es fácil adaptarse y compatible con la nuestra. Es un país atractivo para recorrer y conocer, y al tener un clima parecido al nuestro, también se hace más fácil la adaptación”, dice. Mientras ella se dedica a su MBA, Santiago, su marido, tiene la posibilidad de trabajar full-time.



Josefina Hagelstrom