SOCIEDAD EDGARDO FERTITTA, MAGISTRADO DE SANTA FE


“Sin custodia no puedo ni hacer las compras”

El juez de la causa de Los Monos fue amenazado de muerte. Apuntan al líder de la banda, Guille Cantero.

Investigado. La llamada salió del penal de Rawson, donde está detenido Cantero desde enero.
Investigado. La llamada salió del penal de Rawson, donde está detenido Cantero desde enero.
Foto:Gza. La Capital de Rosario
Confiesa que tiene miedo. Le asignaron custodia permanente, que no lo deja ni a sol ni sombra. “No puedo hacer ni las compras solo”, grafica. El juez de Sentencia, Edgardo Fertitta, a cargo de la causa de la banda narco Los Monos, reconoce que es la primera vez en sus cuarenta años de ejercicio en el Poder Judicial que se enfrenta a una situación así. Está asustado –“sería inhumano no estarlo”, aclara–, pero asegura que no le va a quitar el “valor” para seguir trabajando.

Se sospecha que la voz amenazante del otro lado del teléfono fue la de Máximo “Guille” Cantero, sindicado líder de la banda detenido en el Penal de Rawson. La receptora del llamado fue una de las secretarias del juez. “Soy Cantero. Decile que se meta el traslado en donde sabe y que lo voy a matar”, ésas fueron las palabras que encendieron la alarma. Dos días antes el magistrado había rechazado el pedido de traslado de Chubut a Santa Fe, que había solicitado Cantero. De inmediato, Fertitta radicó la denuncia y le asignaron custodia.

“Es la primera vez en cuarenta años en el Poder Judicial que me pasa algo así. Aún estoy sorprendido porque uno no sabe cómo actuar. Sentí miedo, resquemor, temor. El que dice que no tiene miedo, sería inhumano”, cuenta a PERFIL el magistrado. “El fin de semana no salí de mi casa como medida de resguardo. Me asignaron una custodia en la puerta de mi casa y otras dos personas que me acompañan todo el tiempo”.

La llamada. La primera comunicación se registró a las 12.35 del viernes 19. La empleada contestó que el juez no estaba y el interlocutor dijo que volvería a llamar. Cinco minutos después se concretó la amenaza.

El fiscal José Luis Caterina, que lleva la investigación, solicitó el detalle de las llamadas entrantes y salientes al despacho de Fertitta y las imágenes internas del Penal de Rawson. Según informaron fuentes judiciales a este diario, los resultados estarán la próxima semana. “Hay indicios que direccionan la investigación a pensar que fue Cantero”, deslizaron.

De lo que no tienen duda es que la comunicación salió de la Unidad Penitenciaria 6, en donde Guille se encuentra detenido.

“Siempre se habrá manejado con impunidad por eso lo pudo haber hecho. Ya sólo el nombre de él genera temor, y esto no quiere decir que uno no sea valiente porque a pesar del contexto uno trabaja y resuelve las causas por lo que cree justo. Por eso resolví que para mí, el juicio abreviado es improcedente y ahora nos encontramos en la etapa preparatoria para el juicio oral”, se sincera el juez.

En una decisión que había despertado polémica, Cantero había sido condenado en 2015 a nueve años de prisión en un juicio abreviado. Pero el juez Fertitta rechazó este mecanismo por considerarlo “improcedente”. Por lo que, la banda de Los Monos deberá afrontar un juicio oral, que aún no tiene fecha de inicio y para el cual Cantero está procesado como jefe de una asociación ilícita y por el crimen de Diego Demarre, cometido en 2013.

El juicio abreviado es una herramienta legal en la que las partes, fiscal y defensa, acuerdan que el acusado reconoce el delito a cambio de obtener una pena menor.
“De esta manera se evita hacer un juicio oral y el proceso concluye más rápido, para aliviar las cargas en los tribunales”, explica el abogado Alejandro Corda, integrante de la Asociación Intercambios, dedicada al estudio de temáticas relacionadas con el narcotráfico.

 “¿Cuál es el problema de usar esta herramienta en casos que se investiga a una banda narco? Primero es que genera sospecha porque uno se preguntaría porqué no querrán hacer un juicio oral cuando es una causa grave, en la que se exhiben pruebas, se escuchan testimonios y pueden surgir nuevas investigaciones y sospechosos. Además, el delito de tráfico de drogas tiene una pena de hasta 15 años, pero si se le suman agravantes puede ser mucho mayor”, explica Corda.

“La gente puede pensar que ser juez es un privilegio –reflexiona Fertitta–, pero lo cierto es que desde que tomé esta causa me cambió el carácter. No puedo ir a hacer un mandado porque tengo un custodia atrás, no puedo ir solo a lo de un amigo por lo mismo. Esto condicionó mi vida cotidiana y no se lo deseo a nadie”.