SOCIEDAD EDGARDO PODJARNY

Sospechan que un funcionario fue víctima de ataque mafioso

El superintendente de Seguros de la Nación fue golpeado y secuestrado a la salida del trabajo. Luego fueron a su casa, maniataron a su familia y se llevaron cosas de poco valor.

Podjarny. Miembros de su equipo no descartan que el golpe haya sido un apriete por las investigaciones que viene llevando a cabo desde la Superintendencia.
Podjarny. Miembros de su equipo no descartan que el golpe haya sido un apriete por las investigaciones que viene llevando a cabo desde la Superintendencia. Foto:Cedoc Perfil
El superintendente de Seguros de la Nación, Edgardo Podjarny, fue golpeado y secuestrado por delincuentes armados que aguardaron su llegada en el garaje ubicado frente al edificio de la Superintentencia, en Moreno al 700. Los ladrones conocían los movimientos de la víctima y varios indicios apuntan a un apriete por la actividad del funcionario, que en julio denunció a la aseguradora del sindicato de Víctor Santa María por un faltante millonario. En ese sentido, el presidente Mauricio Macri se solidarizó con Podjarny en Twitter: “No nos van a asustar”, publicó el mandatario, sugiriendo que se trató de un ataque mafioso.

El golpe comenzó pasadas las 20.30 del jueves, cuando la banda redujo al funcionario cuando estaba por subir a su auto, un Ford Mondeo gris. También tomaron de rehén al encargado del garaje. Con la situación bajo su control, bajaron la persiana y golpearon y amenazaron a Podjarny durante dos horas hasta que, por fin, lograron obtener la información que buscaban: la dirección de su casa.

Con las llaves en su poder, dejaron a los dos rehenes en la cochera vigilados por uno de ellos, mientras el resto de la banda se dirigió en el auto del superintendente a su departamento de Palermo.

Alrededor de las 20.40, llegaron al edificio de Malabia al 2400 e ingresaron por la cochera, donde estacionaron el vehículo. Dos de ellos irrumpieron en el departamento en el que se encontraban la esposa del superintendente y sus hijos. Los obligaron a permanecer en el living mientras revisaban la casa durante casi una hora.
De la casa sólo se llevaron una consola de videojuegos PlayStation y bolsos y valijas con ropa. Con estos elementos en su poder, escaparon. Antes, ataron a la familia de Podjarny con prendas de vestir. Cuando todo terminó, cerca de las 23.30, liberaron al funcionario y al encargado.

Fuentes de la investigación señalaron a PERFIL que buscan testigos y pistas de los ladrones en las cámaras de seguridad de la Ciudad. Si bien el estacionamiento tiene cámaras, antes de huir, la banda se llevó la CPU donde se almacenaron las imágenes.
Tras el ataque, la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, se contactó con el superintendente y pidió la causa. Según pudo saber PERFIL, hay puntos del hecho que generan dudas sobre la motivación del robo y dio, en ese sentido, algunas indicaciones a la División de Robos y Hurtos de la Policía Federal que trabaja en la causa, caratulada “Robo a mano armada, privación ilegítima de la libertad y lesiones”, a cargo del fiscal Julio Argentino Roca y la jueza de instrucción Susana López.

“Esta gente sabía perfectamente su nombre, cuál era su cargo y sus horarios”, contó a la prensa el vicesuperintendente de Seguros de la Nación, Guillermo Bolado, quien no descartó que el robo pueda tratarse de un “apriete” por el trabajo que vienen realizando en la Superintendencia.
El funcionario, a quien acudió Podjarny para pedir ayuda, explicó que se trataba de “delincuentes bien vestidos con ropa de marca y a cara descubierta”.

 “La actividad que nosotros regulamos es muy importante”, dijo y agregó: “Algunos sectores estarían cuestionando las normas de solvencia que estamos imponiendo”.
La Superintendencia que dirige Pojarny denunció a Interacción SA, la aseguradora de riesgos del trabajo (ART) del sindicato de los encargados de edificios (Suterh), que conduce Víctor Santa María, por un faltante de 203 millones de pesos.
 A raíz de los golpes y culatazos que recibió durante su cautiverio, Podjarny fue trasladado al Hospital Argerich y luego derivado a la Clínica Bazterrica, donde se encontraba internado en observación al cierre de esta edición.