SOCIEDAD CRIMEN Y CONMOCION EN LUJAN

Tiene 16 años, mató a sangre fría a un joven comerciante y siguió robando

Entró a un kiosco, sacó un arma y baleó al empleado que ya le había entregado todo el dinerode la caja. A unas quince cuadras, le  gatilló al dueño de otro local.

Foto:Cedoc

Sacó el revólver del bolsillo de la campera, lo levantó en señal de asalto y enseguida le apuntó al empleado del kiosco. Su víctima no resistió y hasta intentó calmarlo: “Tranquilo, tranquilo que te doy todo”, le dijo y puso el dinero sobre el mostrador. Pero no alcanzó. Le disparó igual.

El robo fue registrado por las cámaras de seguridad del local. Desde que el ladrón muestra el arma hasta que le gatilla pasan exactamente nueve segundos. Sí, nueve segundos.

La víctima fue identificada como Agustín Cantello. Tenía 25 años. Trabajaba en el kiosco “Max”, ubicado en la calle Lavalle al 800, a pocos metros del centro comercial de Luján y a ocho cuadras de la Basílica. El jueves pasado a las 8 de la noche recibió un disparo en el pecho que le perforó el pulmón izquierdo y afectó el corazón. Lo llevó una ambulancia hasta la guardia del hospital municipal, donde finalmente falleció. 

Según fuentes policiales consultadas por PERFIL, dos menores fueron demorados como principales sospechosos del crimen. Uno de ellos tiene 16 años y sería el autor del disparo. El otro es un año mayor y el que supuestamente manejaba la moto en la que llegaron y escaparon.  

Puro dolor. Luján es una de las ciudades más afectadas por la inundación. La gravedad de la situación no sólo modificó el mapa en algunos de los barrios, sino que movilizó a vecinos de otras localidades que no sufrieron las consecuencias del temporal. El crimen de Agustín llegó en un momento de extrema sensibilidad, y en una ciudad que no está tan acostumbrada a esta clase de crímenes.

La conmoción que despertó el caso fue tan inmediata como la difusión del video que registró el ataque. En pocos minutos se viralizó en las redes sociales, hasta llegar a todos los noticieros del país. Anoche hubo un fuerte reclamo de justicia en la ciudad con algunos incidentes

La propagación de las imágenes también sirvió para que la policía pudiera demorar a los presuntos autores. Tres  horas después del ataque se realizaron tres allanamientos, en  los que fueron demorados “Nico” y “Chuky”.

Según las fuentes, “Nico” sería el tirador y “Chuky” el que manejaba la moto. Después de balear a Agustín se sospecha que habrían intentado asaltar otro kiosco ubicado a 16 cuadras. Allí actuaron con el mismo nivel de violencia, desprecio e intolerancia. La diferencia es que en este caso el dueño del local resistió y hasta intentó desarmarlo. Tuvo mejor suerte que Agustín, porque el disparo no salió. Lo mismo pasó con el hijo del comerciante, que fue testigo del robo y salió a perseguirlos. En la huida le dispararon, pero no llegaron a herirlo. 

“La víctima nos contó que le gatillaron dos veces pero no salieron los disparos”, explicó el fiscal Pablo Vieiro, a cargo de la Unidad Funcional de Instrucción (UFI) Nº 10 de Luján.

Con los datos aportados por las víctimas y las imágenes de la cámara de seguridad del kiosco en el que trabajaba Agustín, los investigadores entendieron que se trataba de una pareja de delincuentes que había cometido varios robos en las últimas semanas.

Los voceros explicaron que el supuesto homicida siempre robaba con un camperón del club Boca o de la selección. En algunos casos ocultaba su rostro con la capucha, pero en otros (como en el raid delictivo de este jueves) actuaba a cara descubierta.

Se informó que en los allanamientos secuestraron el camperón de Boca y un ciclomotor Motomel. También se incautó un revólver marca Bagual calibre 22 que estaba en la casa del cómplice, en el barrio Fonavi.

Curiosamente, lo había escondido en un bolsón de arena que había colocado en la puerta de su casa para impedir el paso del agua por las inundaciones.



Leonardo Nieva