SOCIEDAD

Turistas y amigos realizaron un homenaje a las cuatro víctimas en el parador Afrika

El día después de la tormenta eléctrica salió el sol y la playa volvió a llenarse de gente. En recuerdo a los jóvenes muertos colocaron ramos de flores y un sacerdote dio una bendición.

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Foto:Marcelo Aballay

Desde Villa Gesell
El cielo celeste, el sol intenso y la playa llena de gente no ayudaban a imaginar la pesadilla vivida en ese lugar el día anterior. Los balnearios de Villa Gesell amanecieron ayer con sus banderas a media asta. Desde temprano la gente se fue acercando al parador Afrika. Los habitúes del lugar agradecían al personal que colaboró en la asistencia a las víctimas.
A medida que avanzaba la mañana la playa se fue colmando. De lo único que se hablaba era de la tragedia. “Fue una catástrofe, nadie pudo preveerlo. Es un dolor grande porque compartimos el balneario con familias y muchas ya son como amigos”, dice Marcela Castro, quien junto a su hija estuvo presente en el momento en el que cayó el rayo.

El lugar del accidente permanece con las sillas tiradas y la lona enroscada, producto del estallido eléctrico.“Siempre mirábamos cómo la jovencita rubia (en referencia a Priscila Ochoa) jugaba al voley con otro chico”, recordó una pareja asombrada al enterarse sobre su muerte.

En los vidrios del buffet del parador colocaron carteles con el mensaje “cerrado por duelo”. Por la tarde, el balneario se convirtió en parada obligada. Ante el tumulto de periodistas, camarógrafos y fotógrafos apostados en el lugar los turistas detenían su caminata para intentar ver algo. Pero no había mucho para ver: un policía custodiaba la zona de las carpas afectadas. Al costado, un grupo de jóvenes jugaba al tejo. Otros leían el diario. Todo el tumulto a espaldas del mar y a sólo 24 horas de lo ocurrido.

A las cinco de la tarde, los responsables del balneario y más de un centenar de turistas conmocionados por la situación rindieron un homenaje a los fallecidos. En el acto el padre Cristian, dio una bendición y pidió rezar para que los familiares encuentren el camino para sanar el dolor. Algunos bañistas espontáneamente colocaron flores en algunas reposeras, para recordar a las víctimas.

El intendente local, Jorge Rodríguez Erneta, confirmó que los cuerpos de las víctimas “fueron trasladados a la morgue judicial de Pinamar para las correspondientes operaciones de autopsia y para ser entregados a sus familiares” y decretó tres días de duelo en la localidad balnearia



G.N.