SOCIEDAD DE PELICULA

Un joven rapeaba inspirado en los asaltos y tiroteos que protagonizaba en el Conurbano

Lo apodan El Oso. Fue detenido en Moreno por varias entraderas y el robo en la casa de un fiscal. Subía videos a Youtube con armas, autos y objetos presuntamente robados.

Youtubers. “El Oso” enmascarado y con una pistola en los videos que protagoniza. Izq.: el operativo de la DDI de Moreno en el que terminó preso junto a siete cómplices.
Youtubers. “El Oso” enmascarado y con una pistola en los videos que protagoniza. Izq.: el operativo de la DDI de Moreno en el que terminó preso junto a siete cómplices. Foto:Cedoc perfil
“Cla-Cla-Cla, suena mi pistola ahora”, canta El Oso. “Cla-Cla-Cla, te puede llegar tu hora”, repite por encima del beat, imitando el sonido del remonte de un arma. Desde las calles de tierra de Villa Angela (Moreno) y a través de videos de Youtube reclama en su flow ser auténtico, a diferencia de “los demás”.

Mira a la cámara y, entre imágenes de otros jóvenes armados, asegura en sus rimas ser “real” al hablar de tiroteos, persecuciones, robos y ajustes de cuentas. Y no miente. En 2015, ya con la mayoría de edad, su hoja de antecedentes registra antecedentes por “usurpación de propiedad” y, en 2017, por “robo agravado”.

Usa el rap, un ritmo que crece como expresión cultural en los barrios de emergencia del conurbano bonaerense, para inmortalizar el transcurso su vida en el asentamiento y su carrera criminal que –según relata– comenzó antes de alcanzar la mayoría de edad y que tuvo un parate la semana pasada cuando fue apresado por la policía, acusado de robar la casa de un fiscal y un vecino en un exclusivo barrio de Ituzaingó, junto a siete cómplices.

La orden llegó desde el departamento judicial de Morón, pero en Moreno también lo tenían bajo la mira. El Oso tenía pedido de captura. Sospechan que participó de varias entraderas que se cometieron en otros barrios cerrados y Parque Leloir, con la misma modalidad: entre siete u ocho encapuchados armados ingresan a casas vacías, o con moradores que son fáciles de reducir, en horas de la madrugada. Usan guantes. Son violentos si se topan con sus dueños; se mueven en vehículos de alta gama robados, a los que les cambian la patente. En los allanamientos en los que cayeron el músico y sus secuaces, los efectivos de la DDI de Morón, a cargo de Juan Carlos Galeano, encontraron un Audi A3, armas y municiones de guerra, entre otros elementos como pasamontañas, y un chaleco antibalas.

Detrás del rapero, se esconde una industria del delito mayor. Entregadores, venta de datos y protección a los ladrones. También, una novedosa conformación de las organizaciones, con estructura celular y cuyo funcionamiento toma aspectos de las bandas narco y de secuestros exprés. “Con el descenso de los secuestros, aumentaron este tipo de robos, tenemos dos o tres por semana”, señalaron fuentes judiciales, preocupadas por el fenómeno.

En los videos de “Fama de Barrio”, el dúo que integra con su hermano (Chiru), se pueden observar “vehículos y objetos robados”, indicaron fuentes policiales a PERFIL. “Nos facilitaron la tarea”, agregaron. En redes sociales, se retratan con lujosos relojes, entre ellos un Rolex, anillos de oro y motos mientras desafían con música: “Yo con esta 40, esperando que le llegue la hora a tu cerebro, siempre ando placentero, tengo la chica que quiero. A vos no te quiere nadie porque sos alto versero. Acá llega el pistolero, el Oso y el Chiru te hacen un par de agujeros”.

“Difícil ver en El Oso, que ostenta de forma pública sus hazañas criminales, una mente capaz de liderar la organización”, apunta un investigador, para quien el músico es parte de una estructura más grande que utiliza a los jóvenes delincuentes como mano de obra.

“No encontramos casi nada del dinero que robaron en las dos casas. ¿Qué hicieron con los 50 mil dólares que se llevaron?”, se pregunta y responde: “Se lo entregaron a alguien más que se encargó de distribuirlo”. En este esquema, El Oso sería solo un lugarteniente del verdadero jefe.

Es probable, incluso, que el rapero no conociera la importancia de una de sus víctimas: Alberto Ferrario, el fiscal que llevó a juicio e investiga el crimen de Candela Rodríguez, atravesado por una peligrosa trama narcopolicial.

Fue el golpe que lo llevó a prisión. El instructor del asalto en el country es Marcelo Tavolaro, el fiscal que tuvo a su cargo la investigación de la desaparición de Candela.

Tavolaro notó que el asalto comenzó con un hecho fortuito: una pala mecánica –que remodelaba una casa del country– dañó la alarma del cerco perimetral. Esa misma madrugada, un grupo de encapuchados ingresó por ese sector defectuoso.

“La pistola o la música me va a dar fortuna. Siempre ando en alguna, acá no te juna. Si te haces el piola, apareces en la laguna”, amenaza el Oso en “El Remonte”. Los fines de semana, la banda se reunía en sucasa. Exhibían sus armas y disparaban al aire para intimidar a los vecinos. Sin rimas ni flow.

Al parecer, no transcurrirá demasiado tiempo para volver al barrio. Desde la Justicia creen que será difícil lograr una condena.


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